Informe Digital

Río Cuarto - Febrero de 2010             59 

 

 

 

En esta edición:

 

» Cómo controlar la "mancha ojo de rana" en soja

» ¿Se viene la "vaca mochilera"?

» Valor de la Matrícula Profesional 2010

» Nuevo cultivar de raigrás anual tetraploide

» Herramienta para gestionar la empresa tambera

» Fertilización en soja: interacciones entre genotipo y ambiente productivo

» Si querés pisar, pisá

» Ahí viene la plaga: recomendaciones de manejo

» Cursos y jornadas

 

 

 

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Cómo controlar la “mancha ojo de rana” en soja

Desde Marcos Juárez –Córdoba–, técnicos del INTA advirtieron que podría aumentar la incidencia de mancha ojo de rana (MOR) en los cultivos de soja, debido a las mayores precipitaciones y las elevadas temperaturas registradas en la campaña 2008/09.

En el Sudeste cordobés y el Sur de Santa Fe, esos factores climáticos fueron superiores al registro histórico, lo que favoreció la aparición temprana y el progreso de la MOR, causante de importantes pérdidas en el rendimiento de la oleaginosa. “El desarrollo de la enfermedad se ve favorecido por el tiempo cálido y húmedo, en especial por temperaturas nocturnas superiores a 20 ºC, lluvias abundantes y formación de rocío”, sostuvo Silvia Distéfano, de esa unidad del INTA.

MOR es una enfermedad fúngica de la soja que fue reportada por primera vez en nuestro país en los 80. El hongo sobrevive durante el invierno en la semilla y en el rastrojo infectado. Una vez que el patógeno se introduce en un área, el rastrojo constituye la principal fuente de inóculo primario. “Se trata de una enfermedad policíclica, es decir, con varios ciclos de infección durante la campaña”, explicó Distéfano. Además, reveló la especialista, las esporas producidas por el hongo son diseminadas a plantas sanas por el salpicado de las lluvias y, en menor medida, por el viento.

Los síntomas de la enfermedad son foliares, aunque también pueden presentarse más tarde en tallos, vainas y semillas. Las manchas en las hojas suelen adquirir formas angulares o circulares, de color castaño rojizo, cuyo centro, de entre 1 y 5 mm, se torna castaño más claro.

En cambio, cuando las lesiones están presentes en los tallos y vainas, las manchas son alargadas, deprimidas y de color castaño oscuro en los bordes y más claras en el centro. En cuanto a la detección de la enfermedad en las semillas, éstas lucen un tegumento con rajaduras y manchas de color pardo claro. Cuando el número de lesiones es considerable, las plantas pueden perder las hojas de manera prematura.

En este contexto, la técnica recomendó algunas prácticas de manejo para el control de la enfermedad: “El uso de variedades resistentes es la principal medida de control pero, como se trata de un patógeno que presenta razas, las variedades pueden cambiar su reacción con el tiempo”.

Asimismo, existen diversas metodologías para ser llevadas a cabo de acuerdo con las necesidades presentes en cada caso.

Para evitar la introducción del hongo en los lotes libres o con bajo inóculo, las semillas deben tratarse con fungicidas curasemillas; en cambio, cuando el objetivo es la reducción del inóculo, se sugiere la rotación de cultivos con gramíneas estivales por dos o más años.

“En caso de haber sembrado variedades susceptibles en lotes con antecedentes de la enfermedad, durante esta campaña se recomienda el monitoreo continuo. Ante la presencia de síntomas y condiciones climáticas predisponentes, se sugiere la aplicación de fungicidas foliares desde los primeros estadios reproductivos. En casos puntuales y con una extrema severidad, se aconseja realizar dichos tratamientos en estadios vegetativos”, concluyó Distéfano.

Informes: Silvia Distefano, Fitopatología soja, INTA Marcos Juárez, (03472) 427171, svallone@mjuarez.inta.gov.ar

 


 

¿Se viene la “vaca mochilera”?

Imagínese una vaca pero, como dice la canción infantil, no una cualquiera. Sobre su lomo, lleva una colorida “mochila” plástica donde se almacenan los gases que produce en sus estómagos.

Esta novedosa forma de recolectar y medir los gases ruminales, que de otro modo serían expedidos en forma de eructos, fue desarrollada por el grupo de Determinación de Gases de Efecto Invernadero del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas –INTA Castelar–. Coordinado por Guillermo Berra, ese equipo trabaja desde 1996 para evaluar los efectos de las actividades agrícola-ganaderas sobre el calentamiento global, plantear diferentes formas de mitigación y contabilizar los niveles de gases de efecto invernadero (GEI) para el inventario del Protocolo de Kioto (PK). En esta línea, son los responsables del sector ganadero en las comunicaciones nacionales en las que se estiman las emisiones de metano y óxido nitroso generado por los vacas, de acuerdo con los compromisos asumidos por el país a ratificar el PK.

El método desarrollado, además de efectivo, es tan innovador que fue seleccionado por la revista estadounidense Popular Science como una de las escenas más sorprendentes del mundo de la ciencia de 2009.

“Este sistema telemétrico, que registra y cuantifica online los gases generados en el rumen de los bovinos, permitiría evaluar las emisiones de GEI en los diferentes sistemas productivos, a los efectos de elaborar políticas de reducción de emisiones”, expresó Berra. Además, agregó que “puede ser monitoreado desde cualquier lugar del mundo, ya que la información generada es subida a un servidor y queda disponible en Internet”.

Pero, ¿cómo funciona? “Consiste en un sistema electrónico, instalado con un arnés en la región dorsal del bovino. Se acopla, mediante microfístulas ruminales, a un sistema de cánulas comunicadas directamente con el interior del rumen, donde se forman los gases que contienen metano”, explicó el técnico del INTA.

Esos gases, producto de la fermentación del alimento ingerido, son emitidos hacia el exterior a través de las cánulas, que cuentan con válvulas unidireccionales para evitar su reingreso al rumen. Luego, un sensor de flujo mide el volumen de gas emitido y envía una señal que, vía Internet, permite su registro en una computadora.

La ganadería argentina, después del rubro energético, es la actividad que genera mayor emisión de GEI en el país. Y tanto que alguien, con buen tino, definió a la vaca como “una cuba de fermentación con patas”. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los rumiantes producen el 18% del las emisiones mundiales.

De hecho, el ganado bovino es responsable del 35% de las emisiones totales de gases contaminantes de la Argentina, de las que corresponden un 52% de óxido nitroso (N20) y un 48% de metano (CH4). Una vaca de unos 550 kilos puede emitir entre 800 y 1.000 litros diarios de gases –con un 25-30% de CH4–. La cifra adquiere dimensiones significativas si se consideran las 55 millones de vacas que pueblan el territorio nacional.

“La comunidad mundial busca mecanismos para reducir la emisiones GEI y establecer medidas de mitigación, que eviten las consecuencias del cambio climático”, dijo Berra. El calentamiento global, uno de los grandes temas de este siglo, protagonizó la agenda internacional durante la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, celebrada recientemente en Copenhague –Dinamarca–, que buscó acordar un reemplazo del PK para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

Informes: Guillermo Berra, INTA Castelar, (011) 4481-5627, gberra@cnia.inta.gov.ar

 


 

Valor de la Matrícula Profesional 2010 

En Asamblea General Extraordinaria del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba, llevada a cabo el pasado 28 de noviembre, se aprobó un aumento del 17% del valor de la Matrícula  Profesional.

Este aumento, que llevará a $590 la cuota única (para las matrículas A y B), rige a partir del corriente año 2010.

Valores actualizados

Tipo de Matrícula     1° Vencimiento        2° vencimiento

A y B Anual                    $ 590                      $ 599

A y B Bimestral               $ 116                       $ 118

C                                 $ 195

 


 

Nuevo cultivar de raigrás anual tetraploide

El Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares inscribió recientemente una nueva variedad de raigrás anual tetraploide lograda por técnicos del INTA Pergamino –Buenos Aires–.

Se trata de Caleufú PV-INTA, que en mapuche significa “otra corriente”. Es de ciclo intermedio y se caracteriza por su elevada producción de forraje otoño-inverno-primavera, rápida implantación, alta producción de macollos, resistencia a royas –Puccinia coronata y Puccinia graminis– y elevada producción de semilla. Caleufú es un cultivar tetraploide de polinización abierta, derivado del policruzamiento de familias selectas en Concepción del Uruguay –Entre Ríos– y Pergamino.

En estado vegetativo, las plantas de Caleufú tienen hojas de color verde claro y su ciclo de floración es 11 días más largo que el cultivar Isis INTA, al que también supera en peso con 1.000 semillas de 4,34 g.

Esta variedad se destaca por su producción de forraje: en Pergamino se registraron 9.450 kg de MS/ha para el período abril-septiembre. Esto lo posicionó en el segundo lugar en un ranking de 25 cultivares comerciales evaluados, con una media general de 8.735 kg MS/ha. En cuanto a la producción animal, la ganancia de peso vivo individual varió entre 730 g/animal/día en octubre y 1.830 g/animal/día en agosto. La producción promedio lograda en el período agosto-octubre 2009 fue de 520,7 kg carne/ha.

El raigrás anual (Lolium multiflorum Lam.) es una de las gramíneas forrajeras de mayor difusión en sistemas productivos de leche y de carne de diversas regiones argentinas, debido a su elevado potencial para producir forraje de calidad bajo diferentes condiciones de manejo. A partir de 1996, desde las estaciones experimentales de Pergamino y Concepción del Uruguay, el INTA conduce el programa de mejoramiento genético y evaluación agronómica de raigrás anual, con el objeto de desarrollar cultivares adaptados a condiciones ambientales y de uso propias de la Argentina.

Este nuevo cultivar será próximamente liberado al mercado por la empresa Palo Verde. 

Informes: Adriana Andrés, INTA Pergamino, (02477) 439019, aandrés@pergamino.inta.gov.ar

 


 

Herramienta para gestionar la empresa tambera

Los productores y administradores de tambos ya cuentan con una nueva versión de la aplicación informática desarrollada por el Proyecto Lechero del Centro Regional Buenos Aires Norte, que reúne y procesa información para realizar el análisis económico financiero de una empresa tambera.

Se trata de INTAmbo 2.0, una aplicación basada en planillas de cálculo que utiliza la metodología adoptada por el INTA, aplicada para el análisis de numerosas empresas agropecuarias del país. La nueva versión permite el manejo de datos productivos y económicos de empresas que cuenten hasta con cinco tambos.

“Para utilizarlo no se requiere ser un experto, sino un simple usuario doméstico de Excel”, indicó Oscar Rambeaud, creador de la herramienta. El técnico explicó que el programa se desarrolló, a partir de 2006, pensando en productores medianos que nunca han hecho gestión o hacen gestiones caseras, “donde no están los análisis de los resultados, las amortizaciones, los intereses de los capitales, ni se terminan de conocer los indicadores de resultados económicos al final del ejercicio”. INTAmbo hace todo eso de forma automática.

La aplicación permite manejar en forma independiente los datos productivos y las ventas de leche de cada tambo, además de visualizar los resultados productivos también en forma separada. Los resultados económicos se presentan de la misma manera que en la versión para un solo tambo y son: gastos del tambo, gastos agrícolas y márgenes brutos de cada cultivo, resultado financiero, costo de producción del litro de leche y resultados económicos globales de la empresa con márgenes brutos por actividad.

Rambeaud puntualizó que “esta herramienta ayuda a tomar mejores decisiones, porque se puede saber cómo están los gastos, determinar si los niveles de productividad son bajos, razonables o altos y, además, conocer el costo de producción, que es un tema de mucha actualidad”.  

Informes: Oscar Rambeaud, INTA Brandsen, (02223) 442463, intambo@pergamino.inta.gov.ar

 


 

Fertilización en soja: interacciones entre genotipo y ambiente productivo

La fertilización en soja presenta similar respuesta en grupos madurativos diferentes, lo que habilita el diseño de estrategias de recomendación comunes y facilita la toma de decisiones. Así lo indicó un estudio realizado por el Proyecto Regional Agrícola-CRBAN, a través de las unidades del INTA en Pergamino y General Villegas –Buenos Aires–.

Sin embargo, la respuesta al agregado de fósforo (P) o azufre (S) varía notablemente según al ambiente productivo y la subregión donde se localizaba el ensayo, dentro del área abarcada por la red.

Tradicionalmente, la respuesta a la fertilización en soja se asoció con variables de suelo –como P, materia orgánica (MO) o S extractable–. Pero, ¿inciden también variables del cultivo como el grupo madurativo (GM) elegido? Conocer la incidencia o no de los factores de cultivo que intervienen posibilita dirigir la fertilización a aquellos ambientes con mayor probabilidad de respuesta. A su vez, la cuantificación de la respuesta según una detallada caracterización del sitio, provee información de base para el manejo sitio-específico de la respuesta a la fertilización en soja.

El trabajo de referencia evaluó la respuesta a la fertilización fósforo-azufrada en función del nivel de nutrientes en el suelo, la caracterización del ambiente en el sitio experimental y el GM sembrado. Se examinaron datos de 8 ensayos a campo conducidos en la campaña 2008/2009 en distintas localidades de la región –Pergamino, San Antonio de Areco, Junín, Mercedes, General Villegas, Henderson, 9 de Julio y Bolívar, de Norte a Sur–.

Los ensayos contrastaron dos genotipos de diferente GMIII y IV Largo– y tres estrategias de fertilización –tratamiento testigo; 20 kg/ha de P; y agregando a esta dosis 15 kg/ha de S–.

El análisis de los resultados reveló la incidencia del sitio del ensayo pero no del GM utilizado; ambos genotipos demostraron un patrón de respuesta similar a la fertilización. La preponderancia de uno u otro genotipo sí difirió con la localidad de ensayo: en el Sur de la región, se desempeñó mejor el GM III y, en el Norte, el GM IV.

Además, se logró predecir la respuesta al agregado de P: cuando el nivel de P en suelo es menor a 14,5 ppm se infieren valores de rendimiento mayores a los 200 kg/ha. En tanto, la respuesta a S fue explicada por el tipo de suelo y el rendimiento del sitio, por lo que es mayor en suelos de textura gruesa y rendimiento limitado por la oferta de nutrientes.

La evaluación de esta red de ensayos mostró una respuesta global a la fertilización del 16% aun bajo condiciones ambientales desfavorables, lo que también indica cierta estabilidad e independencia de la respuesta a la fertilización en el cultivo de soja.  

Informes: Gustavo Ferraris y Fernando Mousegne, INTA Pergamino, (02477) 439026, nferraris@pergamino.inta.gov.ar

 


 

Si querés pisar, pisá

Los daños de la compactación del suelo, provocada por el paso de la maquinaria agrícola, podrían reducirse al mínimo si se aplicasen sistemas de tránsito controlado. Así lo comprobó un equipo de especialistas del INTA Concepción del Uruguay –Entre Ríos–, que evaluó el efecto de las diferentes maquinarias utilizadas en la cosecha de soja.

La acción de cosechadoras o tractores con acoplado tolvero compacta aproximadamente el 40% de la superficie cultivada de esa oleaginosa; la presión ejercida sobre el suelo disminuye el espacio poroso y aumenta la resistencia a la penetración.

Los resultados demostraron que, a pocos centímetros de profundidad, la compactación está principalmente afectada por el número de pasadas, mientras que, a mayor profundidad, es afectada por la masa total del vehículo. Del mismo modo, las conclusiones recomiendan usar máquinas del tipo auto-pilot, que además de mejorar un 20% la capacidad de trabajo, permiten utilizar el 100% del ancho de la plataforma y reducir un 15% la superficie del lote con huellas.

El trabajo, llevado a cabo en un establecimiento de Perugorría –Corrientes–, fue realizado junto con profesionales de la Universidad de Concepción del Uruguay, la Universidad Nacional del Nordeste y la Universidad de Buenos Aires.

Se comparó el efecto de la cosechadora con tolva vacía (CV), cargada por la mitad (CM) y llena (CL), versus el tractor con tolva llena (TL) y vacía (TV). Como testigo, se mantuvo una parcela sin tránsito de maquinaria. Las variables experimentales de respuesta fueron densidad aparente en seco (Dap) y resistencia a la penetración (RP).

Aunque a mayor profundidad (10-30 cm) no hubo diferencias entre CV y CM, sí se observaron con respecto a CL. Esto confirmó que la cosechadora con tolva llena genera mayor RP y que la compactación a esas profundidades está en función de la masa del vehículo. Por otra parte, con el tractor-tolvero, tanto Dap como RP aumentaron al pasar de TV a TL en las tres profundidades estudiadas.

Con respecto a la transitabilidad, de acuerdo con estimaciones a partir del número de pasadas de acuerdo a la plataforma utilizada y la superficie pisada según el tamaño de los neumáticos, la cosechadora transitó un 11% del lote con una agresividad de compactación similar al efecto de CL. En el caso del tractor-tolvero, se estimó una agresividad de compactación similar al efecto de TL. 

Informes: Hernán Ferrari y Oscar Pozzolo, INTA Concepción del Uruguay, hferrari@concepcion.inta.gov.ar, opozzolo@concepcion.inta.gov.ar

 


 

Ahí viene la plaga: recomendaciones de manejo

Las prácticas agrícolas más difundidas no siempre son las más adecuadas. Tal es el caso del uso temprano de insecticidas piretroides para el manejo de plagas insectiles. Al respecto, profesionales del INTA Oliveros –Santa Fe– desaconsejan esta práctica –conocida como la técnica del “chorro de piretroide”– sobre la que diversas experiencias señalan efectos contraproducentes.

Rubén Massaro, especialista en protección vegetal de esa unidad, explicó que “los beneficios de no hacer 'chorro de piretroides' son económicos –menor uso de insecticidas–, ambientales –menor riesgo de contaminación de los recursos naturales y humanos– y hasta operativos, ya que el uso temprano de insecticidas conlleva el riesgo de reinfestaciones, lo que exige trabajo de campo más intensivo y complica el control eficaz de las plagas”.

La creencia de que se logran efectos protectores con una prolongada “residualidad” en el cultivo contribuyó a adoptar esta práctica en forma casi masiva en el cultivo de soja, tanto en los barbechos químicos previos como en pulverizaciones de post-emergencia. “En la actualidad se busca 'frenar' o prevenir la aparición y los daños de orugas defoliadoras al inicio del cultivo”, detalló Massaro, para quien no es adecuado considerar que cultivos sanos equivalen a libres de plagas.

Después de la pulverización con piretroides, se necesita un mes para que se recupere la población de predadores naturales. Así, durante ese período el cultivo queda desprotegido y, si se produce un ataque de la misma u otra plaga, la población suele ser muy alta y requiere de un nuevo tratamiento con insecticida. Lo mismo sucede con otros insecticidas utilizados en forma temprana, particularmente los de poca o baja selectividad, por lo cual debe evaluarse muy bien la necesidad de su uso para preservar a los controladores naturales.

Al respecto, se recomienda realizar un seguimiento periódico de las poblaciones de plagas insectiles durante el ciclo del cultivo, intensificar esta tarea durante los estados de desarrollo críticos y emplear tanto recursos humanos capacitados como métodos de muestreo confiables.

Además, se recomienda a los productores mejorar el criterio en el uso de los insecticidas –momento y selectividad– pues favorece la manifestación de los controladores naturales. Para ello, es conveniente aplicar los umbrales de tratamiento establecidos para las diferentes plagas y seleccionar insecticidas eficaces y de alta selectividad, especialmente en las aplicaciones más tempranas.

 

Informes: Rubén Massaro, INTA Oliveros, (03476) 498010/011 int. 37, rmassaro@correo.inta.gov.ar

 

 

El sorgo, alternativa al silaje de maíz

En Venado Tuerto –Santa Fe–, técnicos del INTA compararon la producción y calidad nutricional de sorgos y maíces para silaje en ambientes contrastantes, durante la campaña 2008/09. Los ensayos, realizados al sur de Santa Fe (SF) y norte de Entre Ríos (ER), demostraron que la producción forrajera total –planta entera– de algunos sorgos está a la altura de los maíces de mayor potencial. El trabajo probó que, con materiales de óptima producción y calidad forrajera, resultaría una promisoria alternativa al silaje de maíz.

De hecho, en el caso de SF, las variedades evaluadas de sorgo registraron 84,3 toneladas de materia verde por hectárea (ton MV/ha) versus 81,7 ton MV/ha de maíz, mientras que para ER los valores fueron 38,1 ton MV/ha y 23,8 ton MV/ha, respectivamente. Por otra parte, en sorgo, la participación de las panojas comparadas con las espigas de maíces fue menor: 24,5% en sorgo versus 33,3% en maíz en SF; y 29,5% versus 52% en ER.

Así, en ambientes con menores precipitaciones, los sorgos demostraron un mejor comportamiento que los maíces debido a su mayor adaptación a situaciones de estrés hídrico -durante el ciclo, las precipitaciones tuvieron una diferencia de 109 mm, a favor del ambiente santafecino-.

Por su buen comportamiento productivo y alta concentración energética, el maíz era la principal especie para silaje. Sin embargo, el mejoramiento genético de los sorgos generó híbridos de alto potencial de rendimiento, con elevado porcentaje de digestibilidad y bajos tenores de lignina. Al mismo tiempo, deben sumarse tecnologías como rotaciones con gramíneas y volúmenes elevados de rastrojos en superficie.

La investigación también contempló los valores de calidad nutricional de la fracción de tallos y hojas evaluados. Si bien los niveles de proteína bruta (PB) fueron mayores en los maíces (9,04% y 9,76% para SF y ER, versus sorgos con 5,15% y 5,52%, respectivamente), los sorgos presentaron mayores valores de digestibilidad (59,05% y 56,41% en SF y ER, versus 51% del maíz en ambas regiones) y valores muy parejos de energía digestible (2,25% en los dos ambientes). Además, los niveles de PB en espigas y panojas de sorgo fueron superiores al maíz (11,70% y 12,12% versus 6,95% y 10,02% en ambas provincias). Por su parte, la digestibilidad fue mayor en los maíces (89,20% y 79,58% en SF y ER) que en los sorgos (79,37% y 75,32%) y, en ambas regiones, los valores de energía digestible fueron muy parejos (3,5%).

El ensayo se implantó de acuerdo al paquete tecnológico disponible, que comprende siembra directa, fertilización nitrogenada y fosfatada –para garantizar óptimos niveles de fertilidad–, densidades convencionales de siembra y cultivos antecesores –para el caso de ER, fue sobre un rastrojo de soja de primera y, para SF, sobre un rastrojo de trigo/soja–.

Informes: José Rossi, INTA Venado Tuerto, jrossi@correo.inta.gov.ar

 


  

La trilla y el daño de granos

En contra de la recomendación generalizada para optimizar el desempeño de una cosechadora, prolongar las espiras del sinfín para acercarlas a la altura del embocador no siempre conduce a una trilla más eficiente. Al contrario, en cultivos de cosecha gruesa, los prolongadores provocan desgastes desiguales en los elementos del conjunto trillador. Y lo mismo ocurre cuando la captación del material se realiza sin aprovechar la totalidad del ancho de corte del cabezal.

Así lo comprobaron técnicos del INTA Concepción del Uruguay –Entre Ríos–, en un trabajo relacionado con el desgaste de los componentes del sistema de trilla convencional, mediante el estudio de cinco máquinas. Las diferencias observadas en el deterioro fueron del 20% y 6% para máquinas con y sin prolongador, respectivamente, lo que implica un desgaste más homogéneo en el último caso.

En el país, la cosecha de granos es mayoritariamente realizada por empresas contratistas, con máquinas que registran usos de gran intensidad: superan las 900 hectáreas por año. “Por eso, sus distintos componentes sufren desgastes que, además de elevar los costos, disminuyen la calidad del grano obtenido”, dijo Oscar Pozzolo, principal autor de la investigación.

En las cosechadoras convencionales, el conjunto cilindro-cóncavo es fundamental para el proceso de trilla. Su configuración más habitual es la de barras o esplangas, pues se adaptan a la mayoría de los cultivos.

Como el conjunto trillador tiende a desplazar el material a los extremos, por los ángulos de las estrías en las barras, la alimentación se concentra en el centro del cóncavo, evitando que ingrese en todo el ancho del sistema y la sobrecarga de los extremos.

De las cinco cosechadoras evaluadas, con distintos grados de desgaste, todas presentaban mayor deterioro en el centro de las barras que en los extremos, determinado por la concentración en el ingreso del material. “Esto indica que prolongar las espiras, para que los ángulos de las estrías dispersen el material en el cilindro, no optimiza la trilla”, indicó el técnico, ya que “el objetivo debe ser que el material ingrese y sea trillado en forma uniforme”.

Al desgastarse, las barras reducen la efectividad de la trilla y, para compensarlo, se aumenta la velocidad del cilindro. Sin embargo, esto genera mayor rotura de granos, pérdidas de cosecha y menor capacidad de trabajo. “Además, debido a que el costo elevado de esos componentes dificulta su reemplazo, es frecuente observar desgastes excesivos y notoriamente desuniformes, lo que encarece el mantenimiento”, completó.

Informes: Oscar Pozzolo, opozzolo@correo.inta.gov.ar

 


 

Aporte de nitrógeno biológico y kilos extra

En el cultivo de soja, la inoculación genera un rendimiento superior estimado en 242 kg por hectárea. Este es el promedio que surge de la evaluación de 16 campañas en distintas zonas sojeras (realizadas entre 1990 y 2006) en las que se contrastaron lotes con y sin inoculación en el marco del Proyecto Inocular, una iniciativa conjunta entre el INTA y 25 empresas fabricantes de inoculantes.

La soja se asocia en forma simbiótica con bacterias fijadoras de nitrógeno (N), denominadas rizobios, que permiten obtener gran parte de este nutriente que el cultivo requiere para su crecimiento a través de la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN). Las determinaciones realizadas en ambientes cultivados en Argentina indican que el 60% del total de N requerido para la producción de soja proviene desde la FBN.

La inoculación consiste en el agregado sobre la semilla de rizobios seleccionados por su alta eficiencia de fijación de N. La práctica debe realizarse a la sombra, empleando máquinas desarrolladas para realizar este proceso y ajustando su uso de manera que todas las semillas reciban la misma cantidad de inoculante sin sufrir daños.

Para obtener un máximo aporte mediante la FBN es imprescindible utilizar productos inoculantes de calidad probada y optimizar el manejo de fechas de siembra, varietal, sanitario y nutricional, evitando el empleo de fertilizantes que contengan N químico. Además, antes de mezclar inoculantes con curasemillas se sugiere consultar la compatibilidad entre ambos con la empresa fabricante de este bioinsumo. Debe evitarse, asimismo, el uso de agua clorada o con arsénico para la mezcla.

El Proyecto Inocular, cuyos objetivos son evaluar los efectos de la inoculación con microorganismos en diferentes ambientes de producción de cultivos y difundir los resultados obtenidos, prevé –para inicios de 2010– la publicación de “Importancia de la inoculación en el cultivo de soja en Argentina”, que recoge las experiencias realizadas en el marco de este proyecto.

Informes: Alejandro Perticari, INTA Castelar, (011) 4481-4420/4320 Int. 322, aperticari@cnia.inta.gov.ar

 


 

Nuevo cultivar de festuca alta

El INTA Pergamino –Buenos Aires– obtuvo un nuevo cultivar sintético de festuca alta, destacado por la excelente calidad de su producción forrajera. Se trata de Brava INTA, recientemente inscripto en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares, que está siendo multiplicado por la Unión Empresaria Semillera SA, por lo que se dispondrá de semilla comercial para la campaña 2011.

El obtentor es el Ing. Pedro Rimieri y en la evaluación participaron los Ings. Jorge Carrete (calidad) y Eduardo Dell´Agostino (semillas) y el Dr. Francisco Borrás (cromatografía HPLC).

Brava INTA es el cultivar de festuca de base genética más estrecha del mercado. Esto le permite expresar mejor el potencial agronómico para el que fue seleccionado. Así, se caracteriza por presentar hojas más flexibles, más anchas y en mayor proporción que Palenque Plus INTA. Según Rimieri, “cuando hablamos de flexibilidad estamos hablando de la calidad de la hoja, con una estructura más laxa y suave al tacto que determina una mejor calidad”.

Brava INTA muestra un excelente potencial productivo que supera las 15 toneladas de materia seca por hectárea –en cultivo puro o consociado con trébol blanco–, tolerando sequías temporarias favorablemente. Además, el nuevo cultivar conserva la capacidad de adaptación y tolerancia a enfermedades de hoja del germoplasma de origen.

Rimieri explicó que “respetando las normas de manejo en pastoreo y henificando los excedentes de primavera en estado de pre-panojamiento, con este nuevo cultivar se consigue un forraje de mayor calidad”.

La semana pasada, en la localidad bonaerense de Bolívar, se presentó Brava INTA en una jornada en el campo del Sr. Miguel Díaz, de la que participaron productores, profesionales, investigadores del INTA Pergamino y Semillas Picasso, distribuidor del cultivar para la Unión Empresaria Semillera S.A., licenciataria exclusiva del mismo.

Informes: Pedro Rimieri, INTA Pergamino, (02477) 439019, primieri@pergamino.inta.gov.ar

 


 

Sistemas agrícolas mixtos sobre siembra directa

A quienes conducen planteos mixtos –el 80% de los productores del Sur de la provincia de Buenos Aires– les interesará conocer estos resultados.

De acuerdo con una experiencia realizada por técnicos del INTA y MAA de la Chacra Experimental Integrada (CEI) Barrow, que evaluó el efecto de incluir verdeos de invierno bajo siembra directa, es factible realizar agricultura mixta sobre SD en la zona. El menor rinde de los cultivos fue compensado con creces por la mayor producción de carne –más de un 20%– en comparación con una rotación agrícola pura. Además, los resultados de los márgenes brutos de las secuencias mixtas demostraron valores superiores por casi 50 U$S/ha/año.

Durante tres ciclos se comparó la incorporación de verdeos de invierno –raigrás anual y avena– en el período de barbecho en dos tratamientos –secados 15 y 45 días antes de la siembra de la gruesa– y un testigo con la rotación tradicional trigo-cultivo de cosecha gruesa (soja y sorgo). El pastoreo se realizó entre 106 y 158 días, con ajustes de la carga animal de acuerdo con la disponibilidad de forraje.

Para el tratamiento del verdeo con 45 días de barbecho, la producción de carne promedio de los tres ciclos fue de 291,3 kg/ha de peso vivo. Para el de 15 días fue de 358,8 kg, es decir, un 23,2% superior.

También se estudió la evolución de la cobertura superficial sobre el suelo -importante para prevenir procesos de erosión y/o compactación, y mejorar la retención de agua, entre otros-, el efecto del pisoteo de los animales y la inclusión de cultivos forrajeros en secuencias para grano.

El contenido de nitratos en el suelo a la siembra fue la principal variable que limitó los rendimientos de los cultivos en las secuencias mixtas. El contenido más elevado se registró en el tratamiento sin verdeo, presentando valores intermedios la franja de verdeo con 45 días de barbecho. Esto demostró la importancia de realizar un periodo de barbecho antes de la siembra de la gruesa.

En cuanto a la implantación y rendimiento de los cultivos, no se presentaron diferencias en la soja 2004/05 entre las franjas pastoreadas y no pastoreadas (31-34 plantas/m² y 2.941-3.172 kg/ha). En el trigo 2005/06, no se encontraron diferencias en el stand de plantas (297-299 plantas/m²) pero sí en su rinde, donde el tratamiento más pastoreado obtuvo el menor valor, con 4.072 kg/ha. A su vez, el sorgo 2006/07 produjo 1.000 kg menos de materia seca/ha, y el trigo 2007/08 posterior, 700 kg menos de MS/ha. El último cultivo evaluado fue soja 2008/09, que no presentó diferencias entre los tratamientos.

De acuerdo con estos resultados, pese a los menores rendimientos de cada unos de los cultivos, el margen global de toda la secuencia resultó superior en el planteo mixto, versus el agrícola puro. El mismo fue de 288 U$S/ha, sumatoria de todo el período evaluado.

Informes: Martín Zamora y José Duhalde, CEI Barrow, (02983) 431081/431083 int. 38/50, mzamora@correo.inta.gov.ar, jduhalde@correo.inta.gov.ar

 


 

Refrigeración artificial en silos

Técnicos de la AER Totoras –perteneciente al INTA Oliveros, Santa Fe– y del INTA Balcarce –Buenos Aires– documentaron la primera experiencia nacional de enfriado de un silo mediante un equipo de refrigeración artificial. Durante la experiencia, 1.200 toneladas de maíz fueron refrigeradas, reduciendo uniformemente su temperatura, desde 24,3 a 13,8 ºC, lo cual representa un gradiente de a -10,5 ºC, con un costo total de $1.076, equivalente a 90 centavos por tonelada.

La temperatura y la humedad del grano son las principales variables que condicionan la duración del período de almacenaje, debido a que afectan el metabolismo de los granos y de los organismos que viven entre y dentro de ellos. Así, si esos factores son elevados, habrá mayor pérdida de peso, menor calidad y un tiempo de almacenamiento más corto. Si bien ese período puede extenderse mediante el control de la humedad, también puede hacerse disminuyendo la temperatura de la masa de granos.

En este sentido, además del análisis del costo que implica el uso de esta tecnología, el trabajo tuvo como objetivos recopilar información técnica del proceso de refrigeración de un silo de maíz y determinar el consumo total de energía del equipo a lo largo del ciclo de refrigeración.

El equipo refrigerador IMEG S. A. –desarrollo nacional– se conectó al silo a través de un conducto de 600 mm de diámetro y, dentro del silo, el aire se distribuyó a través de los conductos de aireación preexistentes. El equipo fue programado para insuflar aire a 11 °C y 65% de humedad relativa. El monitoreo de la evolución de la temperatura se realizó con el sistema de termometría instalado en el silo y, complementariamente, con muestras extraídas mediante un calador sonda. Sobre las muestras extraídas, también se midió la humedad del grano.

Durante el ciclo de refrigeración –que duró 104,5 horas–, la temperatura ambiente diurna fue, en promedio, de 23 °C, con picos de hasta 29 °C. Las tablas del sistema de termometría permitieron observar la disminución de la temperatura de manera uniforme en el granel. El gradiente de disminución fue de 10,5 °C –de 24,3 °C a 13,8 °C–. Respecto de la humedad del grano, las muestras extraídas al inicio fueron de 13,7% y 14,3% en la parte inferior y superior del silo respectivamente. Al finalizar el ensayo, el promedio de humedad en la parte inferior y superior del silo fue de 14,7% y 14,1% , respectivamente.

El consumo del equipo se modificó de acuerdo con la capacidad de entrega de aire según las condiciones ambientales. El promedio relevado fue de 29,64 Kw determinando un total de 3.097 Kwh, que dividido por las 1.200 tn refrigeradas, arroja un consumo especifico de 2,58 Kw/tn. Para el cálculo de costos, se tuvo en cuenta los costos fijos surgidos de la necesidad de contratar potencia adicional y el costo variable que depende de las tarifas diferenciales por Kw según el horario y el consumo del equipo. Teniendo en cuenta todo esto, el ciclo de refrigeración insumió un costo total de $1.076, determinando un valor por tonelada de $0,9, lo que evidencia la conveniencia de su implementación.

Esta forma de refrigeración presenta importantes ventajas: reduce las pérdidas de peso -por la menor actividad metabólica-, disminuye la reproducción de insectos y hongos -se minimiza la necesidad de aplicación de insecticidas y se reducen los riesgos de contaminación del grano con residuos químicos, lo cual reduce costos- y acorta significativamente el ciclo de enfriado –independientemente de las condiciones climáticas externas–. Además, en almacenaje de granos para semillas, permite mantener el vigor y la germinación.

La refrigeración artificial de granos, es una tecnología que tiene ya varias décadas de exitosa implementación a nivel mundial, sin embargo no ha logrado instalarse en la Argentina con toda su potencialidad por insuficiente información técnica, falta de ejemplos nacionales técnicos-económicos comparativos entre refrigeración vs. aireación tradicional y falta de difusión.

En ese sentido, el INTA-Precop, a través de los ensayos realizados, establece un importante inicio de actividad en la temática. Esto permitirá continuar las investigaciones para establecer la adaptación y difusión de esta tecnología en el país.

Informes: Rubén Roskopf, INTA AER Totoras, E.E.A Inta Oliveros (03476) 460208, rroskopf@correo.inta.gov.ar; Ricardo Bartosik, INTA Balcarce, (02266) 439100, rbartosik@balcarce.inta.gov.ar

 

 


 

CURSOS Y JORNADAS

 

- Enero 2010 -

 

Días 19 y 20
Curso: "Seguimiento de cultivos de soja para Control Integrado de Plagas insectiles de la soja"
Lugar: INTA Oliveros, Santa Fe
Tel.: (03476) 498010/011/021/277 int. 37
E-mail: egonzalez@correo.inta.gov.ar

 

Días 25 al 29

XXIV Curso "Manejo integrado de plagas de la soja"
Lugar: INTA Oliveros, Santa Fe
Tel.: (03476) 498010/011/021/277 int. 37
E-mail: rmassaro@correo.inta.gov.ar, egonzalez@correo.inta.gov.ar

  


 

 

 

En esta edición:

 

» Cómo controlar la "mancha ojo de rana" en soja

» ¿Se viene la "vaca mochilera"?

» Valor de la Matrícula Profesional 2010

» Nuevo cultivar de raigrás anual tetraploide

» Herramienta para gestionar la empresa tambera

» Fertilización en soja: interacciones entre genotipo y ambiente productivo

» Si querés pisar, pisá

» Ahí viene la plaga: recomendaciones de manejo

» Cursos y jornadas

 

 

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