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Informe Digital Río Cuarto - Diciembre de 2010 Nº 69 |
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El impacto económico de la siembra directa
La adopción de esta tecnología en la Argentina acumuló un significativo beneficio económico para productores y consumidores.
“Es la primera vez el Instituto recibe una distinción de este calibre. Es un reconocimiento a un esfuerzo de años y, obviamente, es un incentivo muy fuerte para seguir trabajando”, expresó Eugenio Cap –director del Instituto de Economía y Sociología (IES) del INTA– en referencia al premio a la trayectoria “Ing. Agr. José María Bustillo” entregado por la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV).
En el marco de la distinción –que se realizará hoy en la sede porteña de ese organismo a las 18– Cap disertará sobre el impacto económico de la adopción de la siembra directa (SD) en la Argentina. Con respecto a esto, indicó que “desde 1991 hasta 2008, la adopción de esta tecnología por los productores argentinos tuvo un impacto estimado en 44.360 millones de dólares”.
Esta tecnología, que empezó a desarrollarse en la década del 60, con el impulso de instituciones públicas y privadas, hoy es utilizada en el 75% de la superficie cultivada en el país –alrededor de 22.300.000 hectáreas–.
“Se ha estudiado bastante el proceso, la historia, los protagonistas, las implicancias para la conservación del suelo, pero hasta ahora, no había un trabajo que le pusiera números al impacto económico de la siembra directa”, expresó Cap, uno de los autores del estudio que cuantificó los beneficios de la innovación tecnológica para productores y consumidores.
En cuanto a los beneficios acumulados, Cap destacó aquellos generados por la combinación del incremento de producción y la reducción de costos directos, se estiman en más de 20 mil millones de dólares. Además, desde una perspectiva social, la adopción de la SD mejoró la situación de los consumidores de todo el mundo al aumentar su ingreso real –debido a la reducción de los precios en los alimentos–, estimada en más de 23 mil millones de dólares.
“Los beneficios para el consumidor se calcularon por razones de simplicidad, a partir de la reducción del precio internacional del maíz y de la soja que, normalmente, es transmitida a lo largo de las cadenas y se refleja –si no hay distorsiones serias en los mercados– en el precio final de los alimentos a nivel de consumidor”, explicó Cap.
Para el especialista, además de describir “un caso realmente notable por la magnitud del éxito de la gestión público-privada en la generación de un bien público”, el estudio “intenta hacer justicia con una tecnología cuyas contribuciones no han sido adecuadamente justipreciadas, tanto en la aportes positivos en la gestión económico-financiera de los sistemas productivos agrícolas como en las implicancias a los niveles sectorial y global de su adopción por los productores argentinos”.
Asimismo, explicó: “Nos queda como tarea pendiente la cuantificación e implicancias futuras de la mejora en los indicadores de sustentabilidad ambiental de dichos sistemas en el mediano y largo plazo, sustentabilidad que, hasta hace aproximadamente cuarenta años estaba seriamente amenazada por el deterioro de la estructura del suelo”.
Aunque los investigadores y extensionistas que se reunieron en Marcos Juárez –Córdoba– en 1977 para iniciar este desarrollo no podían predecir la magnitud del impacto que tendría esta tecnología. Décadas después, el esfuerzo interdisciplinario e interinstitucional que se iniciaba formalmente en esa ocasión, tanto por los cambios que indujeron en la forma de hacer agricultura, como en las magnitudes de los beneficios cuantificables generados.
“Es muy difícil cuantificar el impacto positivo sobre la base de los recursos naturales”, advirtió Cap, “pero sí podemos asegurar que ahora la probabilidad de que las generaciones futuras puedan seguir explotando esos suelos es alta, algo que hace 40 años se ponía en duda en todos los sistemas”. En este sentido, el director destacó que esta innovación representó un solución al problema de la divergencia entre costos privados y costos sociales, que sigue siendo un desafío preocupante en otros temas asociados con la producción agropecuaria.
La investigación –realizada conjuntamente por Eduardo Trigo, Federico Villareal (ambos del Grupo CEO), Valeria Malach y Eugenio Cap (IES)– fue sometida a una rigurosa revisión internacional antes de su publicación y, lejos de ser un borrador en discusión, constituye un documento oficial del INTA con resultados que “no sobreestiman el pasado ni las proyecciones al futuro”, indicó Cap.
También explicó que el impacto económico a los consumidores es medido a través de una reducción en el precio internacional de los alimentos, como consecuencia del aumento de la oferta argentina a los mercados de soja y maíz, debido a la adopción de esta tecnología por los productores nacionales, que tuvieron incrementos en sus ingresos brutos y reducciones en sus costos de producción.
Más información: Prensa INTA - prensains@correo.inta.gov.ar
Una vuelta de rosca al monocultivo
Los cultivos de cobertura serían la clave para disminuir la degradación de los suelos y mantener la producción continua de soja.
Ensayos conducidos desde 2006 en lotes con más de veinte años de agricultura continua y varios años de monocultivo de soja, demostraron que incorporar diferentes especies invernales permite incrementar los rindes casi un 8% en granos de la oleaginosa.
“Se registraron incrementos de 315 kilogramos por hectárea en soja sembrada sobre vicia sativa”, expresó Julia Capurro, del INTA Cañada de Gómez –Santa Fe–, para quien “en la soja sembrada sobre distintos cultivos de cobertura como avena sativa, vicia sativa y trigo, los rendimientos se mantuvieron estables en comparación con testigos”.
Los cultivos de cobertura aumentan el aporte de carbono, disminuyen la pérdida de nitratos y permiten mantener elevadas tasas de infiltración del agua de lluvia. “Más cobertura disponible disminuye la amplitud térmica del suelo, lo que se traduce en menos pérdida de agua por evaporación”, explicó la especialista.
Según Capurro, los resultados de biomasa aérea de los cultivos de cobertura y el rendimiento de grano de soja, tuvieron claramente un pronunciado efecto del año, caracterizado por las temperaturas medias y las lluvias registradas.
“Hoy por
hoy, los sistemas productivos han evolucionado hacia el monocultivo en base
a soja”, dijo. En numerosos establecimientos agrícolas del Sur de Santa Fe,
al igual que en otras áreas de la región pampeana, se practica el
monocultivo de soja que “aporta residuos de cosecha escasos y poco
perdurables”, indicó Capurro.
Durante las distintas campañas evaluadas, se registraron producciones de
biomasa aérea de los distintos cultivos de cobertura que fueron desde 3.163
hasta 8.518 kilogramos de materia seca por hectárea, según especie y año
evaluado.
Esta cobertura, luego de su descomposición, incrementa los stocks de materia orgánica de estos suelos. De allí la relevancia de los cultivos de cobertura en la calidad biológica, química y física de los suelos.
El año en que la soja rindió más sobre vicia, el cultivo “mantuvo sus hojas verdes un mayor número de días –una semana más–, lo que implicaría un período más largo de acumulación de materia seca y, por lo tanto, una mayor producción de granos”. De allí se desprende la “necesidad de nitrógeno” de los suelos.
La problemática se agrava en áreas onduladas, donde un porcentaje importante del agua de las lluvias de primavera se pierde por escurrimientos superficiales hacia las zonas más bajas de los lotes, llevándose los escasos residuos remanentes. Así, la soja sembrada a continuación emerge en suelos casi descubiertos.
Por esto, como asegura el trabajo, la incorporación de cultivos de cobertura es la alternativa para incrementar el aporte de residuos en sistemas de agricultura continua con alta participación de soja.
Más información: Julia Capurro, INTA Cañada de Gómez, inta@steelcdg.com.ar
Sorgo: la mejor opción para el verano
Su adaptación a condiciones climáticas adversas y alta producción de forraje, lo convierten en el reemplazo ideal para el engorde del ganado en la época estival.
Sebastian Lagrange, técnico del área de Producción Animal del INTA Bordenave –Buenos Aires–, indicó que el resurgimiento del sorgo en la región semiárida pampeana se debe a su “capacidad para adaptarse a condiciones climáticas adversas: tolera mejor el déficit de humedad en el suelo –comparado con la mayoría de los cereales– y se adapta a necesidades hídricas mínimas (250 mm) durante su ciclo de crecimiento y desarrollo”.
En la época estival, el sorgo forrajero se convierte en el “reemplazo ideal para el engorde del ganado, tanto en los tambos como en los campos de cría y engorde. Entre sus características se destaca la alta producción de forraje por hectárea, esto permite sostener una elevada carga animal durante los meses de verano”, expresó Lagrange.
Con respecto a sustentabilidad, el especialista explicó que las raíces del cultivo colaboran en recuperar la estructura de los suelos debido a su aporte de materia orgánica. “Por esto, es considerado un cultivo ideal para iniciar sistemas de siembra directa y partícipe obligado en la rotación sobre todo tipo de suelo para mantener una buena fertilidad”, señaló el especialista.
Sin embargo, existen algunas limitantes asociadas a la planta fresca que afectan los índices productivos –leche o carne–. “En pastoreos directos, sin el empleo de suplementación correctiva, las ganancias de peso difícilmente superen los 600 gramos diarios, mientras que en producción de leche no es fácil superar los 14-15 litros diarios”, dijo Lagrange.
Los materiales que conjuguen una alta producción de materia seca con una alta proporción de grano serán los más adecuados para ensilar. “Aunque para su utilización como silo de planta entera es de suma importancia considerar el contenido de grano y la digestibilidad, ya que ambos definen la calidad nutritiva del silaje de sorgo”, explicó.
La utilización de sorgos diferidos se presenta como una herramienta interesante para cubrir el bache invernal de forraje para el rodeo de cría. La práctica consiste en la implantación de una pequeña superficie de sorgo para ser utilizado en pie –sin cosechar–, “mediante un sistema de pastoreo frontal en franjas –con el uso de alambre eléctrico– se restringe la superficie forrajera asignada diariamente y aumenta la eficiencia de cosecha”, aseguró el especialista.
Para Marcelo De León, especialista en forrajes conservados del INTA Manfredi –-Córdoba–, “otra opción es hacer silos. Este aspecto es esencial para la intensificación de los sistemas de producción y, para lograrlo, se deben tener en cuenta una serie de factores como la elección del híbrido, el momento óptimo del picado, el tamaño de las partículas, el grado de humedad, la compactación y la conservación”.
Cuando los silajes son utilizados como principal fuente de alimentación, permiten la conformación de dietas balanceadas. “Las prinicpales características de estos recursos forrajeros son su alta producción de materia seca por unidad de superficie, elevada concentración energética y alta digestibilidad, aunque son deficitarios en su aporte proteico para cubrir las necesidades de los bovinos”, enfatizó De León.
Más información: Sebastián Lagrange, INTA Bordenave, slagrange@correo.inta.gov.ar - Marcelo De León, INTA Manfredi, mdeleon@manfredi.inta.gov.ar
La huella hídrica para agregar valor
La Argentina es un gran exportador de “agua virtual”. En granos, vende casi 46 mil millones de metros cúbicos de agua e importa 3.100 millones.
Si para producir una caja de manzanas se necesita un mínimo de 8 mil litros de agua, sería interesante “hacer notar al país comprador la cantidad de agua que ahorra y que puede direccionar a otras necesidades esenciales de su población”. Así lo expresó Enrique Sánchez, especialista en nutrición vegetal del INTA Alto Valle –Río Negro–, para quien “se debería sacar ventaja del agua virtual que se exporta”.
El concepto de “agua virtual” nació a principios de los ’90 y considera el consumo real de agua necesario para obtener un producto o servicio. “Aquellos países que dispongan de este recurso y lo sepan administrar, ciertamente serán las nuevas potencias en un futuro no muy lejano”, afirmó Sánchez.
La agricultura es el primer sector económico en cuanto al uso de agua y el intercambio de productos agrícolas constituye el elemento principal del comercio del agua virtual.
Para el especialista del INTA, sería deseable que las cajas señalen el agua utilizada para generar el producto que, en definitiva, también es agua que el país importador ahorrará. “De la misma manera que hoy se exige que los alimentos se produzcan con el mínimo de energía fósil –huella de carbono–, en el futuro los requerimientos de agua también serán evaluados en los intercambios comerciales”, señaló.
Además del agua que es utilizada en los hogares o fluye por los sanitarios, todo lo que consumimos implica una determinada cantidad de ese líquido. Por caso, la producción de un kilogramo de carne necesita casi 10 mil litros de agua, mientras que un kilo de trigo consume mil litros de agua; una taza de café, 140 litros y un kilo de manzanas requiere aproximadamente 400 litros. Para fabricar una camiseta de algodón de 500 gramos deben utilizarse 4 mil litros de agua en todo concepto, desde la obtención de la materia prima a la industrialización.
La ONU estima que, para 2020, más de 250 millones de personas en todo el mundo tendrán problemas de acceso al agua. “Basta con recordar que sólo el 0,5% del agua del planeta es dulce”, remarcó Sánchez, quien además expresó: “Hoy disponemos de ventajas comparativas que no son tenidas en cuenta y que ciertamente pueden mejorar el negocio frutícola argentino”.
Más información: Enrique Sánchez - INTA Alto Valle, esanchez@correo.inta.gov.ar
Turismo rural: crece sin prisa pero sin pausa
En el país existen más de 110 emprendimientos y el 85% utilizan el programa Cambio Rural. En Gardey, Tandil –Buenos Aires–, se realizó el Primer Encuentro.
En la zona que comprende el Centro Regional Buenos Aires Sur (CERBAS) del INTA el número de emprendimientos se incremento de manera considerable, desde 2004 a la fecha “pasamos de 1 grupo a 16 y ya hay otros 9 en formación”, aseguró Julieta Colonnella, agente de proyecto rural.
Esta actividad, además de dar trabajo de manera directa a los 170 emprendedores beneficiarios del programa, hace que “500 familias de nuestra región estén integradas a esta actividad”, explicó la profesional del INTA.
Del primer encuentro organizado por el CERBAS participaron más de 60 productores que en dos días trabajaron en talleres y consignas en los cuales abordaron diferentes aspectos de la actividad.
Juan Erreguerena –asistente regional de extensión– dijo que “este tipo de encuentros sirve para facilitar la integración de grupos de productores con actividades afines y consolidar los proyectos de oferta turística en las distintas regiones en las que se desenvuelven ya que se abordan temas como la calidad y complementariedad del servicio y la mejora de infraestructura”.
A nivel nacional existen más de 110 grupos en funcionamiento que aglutinan a 1.000 emprendedores –productores agropecuarios, artesanos, prestadores de servicios como guías de turismo, transportistas, agencias de viaje, organizadores de eventos y granjas educativas, entre otros–.
Así, sin prisa pero sin pausa, "se consolida una alternativa viable para la diversificación de ingresos en los pueblos rurales de la mano del INTA", finalizó Colonnella.
Más información: Prensa INTA, prensains@correo.inta.gov.ar
La firme demanda de exportación y el alto precio en los mercados mundiales ubican a la soja en un contexto favorable. Recomendaciones del INTA.
Con una producción de 52,7 millones de toneladas de soja la campaña 2009/10 representó un record histórico y un incremento del 11% respecto de la anterior. Diversas fuentes estiman un importante incremento en la producción de maíz, trigo, soja y girasol para la campaña 2010/11.
En vistas a la actual campaña de soja, Alberto Escande –coordinador del Programa Nacional Oleaginosas del INTA– consideró que la producción “creció en los últimos años, incluso en zonas marginales, y no hay limitaciones con respecto al mercado. El desafío es mantener la producción sustentable y con equilibrio”.
Por su parte, Juan Carlos Manchado –coordinador del Área de Economía del INTA Balcarce– aseguró en su trabajo “La sustentabilidad en la agricultura pampeana: Valoración económica del balance de nutrientes” que la soja es el cultivo agrícola “más extractivo, aun considerando su fijación simbiótica de N, y tiene el mayor costo de reposición de nutrientes por hectárea (U$S 55)”.
Además, el especialista confirmó en su investigación –recientemente premiada por la Asociación Argentina de economía Agraria (AAEA)– que el balance de nutrientes en soja, girasol, maíz y cebada en el Centro Sur de Buenos Aires es negativo y recomendó “revertir esta situación”.
Para ello, Manchado aconsejó incrementar la fertilización y trabajar en la preservación de la calidad del suelo mediante rotaciones eficientes y producciones diferenciadas amigables con el ambiente que contribuyan a la sustentabilidad.
Desde hace una década, se registra en la Argentina un avance sostenido de la producción agrícola y en los últimos años un desbalance de nutrientes del suelo. Roberto Casas –director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA– se refirió a la situación actual y explicó que “el balance entre la fertilización y la extracción de nutrientes es negativo, si tenemos en cuenta que, en la agricultura argentina, sólo se repone un 34% del fósforo, nitrógeno, potasio y azufre consumido”.
En esta línea, Manchado citó en su investigación las estimaciones a nivel nacional de la Asociación Civil Fertilizar (ACF) de reposición de nutrientes, siendo el 42% para la campaña 2007/08, el 32% para la 2008/09 y no habrían superado el 27% para la campaña 2009/10.
Casas advirtió que “de no modificarse la situación se estaría contribuyendo a la disminución de los niveles de fertilidad y degradación de los suelos” y se refirió a los sistemas productivos no sustentables como “una limitante para el crecimiento de la producción agrícola”.
Para no agotar los suelos, Casas aconsejó “considerar la fertilización balanceada como base para la agricultura sustentable”. El diagnóstico de fertilidad se debe basar en el conocimiento de la demanda nutricional del cultivo y de la oferta nutricional del suelo.
En pos de un sistema sustentable, el especialista recomendó: el análisis del suelo, la evaluación de su condición de salud y las buenas prácticas de manejo –rotación de cultivos, siembra directa, incorporación de cultivos de cobertura y la agricultura por ambientes, entre otras–.
En la misma línea, Gustavo Ferraris –coordinador del Proyecto Regional Agrícola del INTA Pergamino– se refirió a la rotación de cultivo desde la secuencia trigo/soja como “una opción rentable que permite hacer un adecuado aporte de residuos de cosecha durables y bien distribuidos al suelo”.
Más información: prensains@correo.inta.gov.ar
Procedimiento para la solicitud del Protocolo de Habilitación de Equipos Terrestres de Aplicación de Productos Químicos y Biológicos de Uso Agropecuario.
1. El
Ingeniero Agrónomo
inscripto y
habilitado como Asesor Fitosanitario
solicitará al Colegio (área administrativa) el Protocolo de Inspección.
¿Cómo solicitarlo?
VIA MAIL:
info@ciacordoba.org.ar
ASUNTO DEL MENSAJE:
Solicitud de PROTOCOLO DE INSPECCIÓN
2. La
administración verificará que el solicitante reúne las condiciones (las
mismas que para la adquisición de las recetas).
3. Se
le envía cedulón de pago con el monto de:
*
$84 por cada
Protocolo
(5% del Honorario
Mínimo Base Estimado actual, fijado en 370 agros para
máquinas
autopropulsadas)
*
$28 por cada
Protocolo
(5% del Honorario
Mínimo Base Estimado actual, fijado en 125 agros para
máquinas de arrastre).
4. El
ingeniero debe reenviar las constancias de pago del cedulón.
5.
Una vez
recibida la constancia de pago, la administración enviará por mail, o
correo, el Protocolo de Inspección, habiendo previamente completado los
datos de la primera hoja, de esta manera, el Protocolo será personal: con el
nombre y matrícula del profesional y el registro de número de Protocolo.
6.
El asesor
deberá imprimir y completar tres (3) copias en el momento de la inspección
las cuales deberán ser firmadas y aclaradas en cada una de las hojas.
7. Una
vez realizado el trabajo y habiendo efectuado el pago a la Caja de Previsión
(Ver instructivo
para completar el cupón
AQUI)
deberá reenviar nuevamente al Colegio el Protocolo completo (las tres
copias) más el cupón de pago a la Caja.
8. El
Colegio visará y legalizará el Protocolo; archivará una copia y las dos
restantes se las reenviará al profesional, de las cuales una quedará en su
poder y la otra será entregada al propietario de la máquina para ser
presentada ante quien corresponda.
Actualización de datos: Empresas de alimentos tienen plazo hasta el 31 de enero
Hasta el día 31
de enero de 2011 tienen como plazo los establecimientos
elaboradores de alimentos de la provincia para actualizar sus
datos en el Registro Nacional de Establecimientos (RNE). A través
del Decreto Provincial N° 1236, publicado en el Boletín Oficial el
1° de septiembre de 2010, la Secretaría de Alimentos está llevando
adelante la actualización y depuración del Padrón de
Elaboradores de Productos Alimenticios.
Todos aquellos establecimientos inscriptos en el RNE deben
actualizar sus datos mediante la presentación del “Certificado de
RNE” oportunamente otorgado y de un “formulario de actualización de
datos”, que puede bajarse desde el sitio Web del Ministerio de
Agricultura, http://magya.cba.gov.ar. Para realizar el trámite, los
interesados deberán concurrir con los requisitos completos a la
sede de la
Secretaría de Alimentos, ubicada en la Avenida Vélez Sarsfield 340 de la
ciudad de Córdoba.
Cabe resaltar la importancia de cumplimentar con esta actualización
por parte de las empresas, ya que vencido el plazo para las
presentaciones se revocarán aquellos no actualizados y se procederá
a informar la baja del Registro Nacional del Establecimiento (RNE),
a las Autoridades Sanitarias de Jurisdicción Nacional, Provincial y
Municipal.
Se informa a los
matriculados del CIAPC que se encuentra en vigencia un
Convenio entre el
Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba y el Complejo
Vacacional “La Costa”,
ubicado en Villa del Dique, sobre los márgenes del lago Embalse de Río
Tercero, en el Valle de Calamuchita.
Mediante este Convenio, los matriculados del Colegio contarán con una tarifa
diferenciada - con respecto a la lista de precios al público en general- en
los servicios del Complejo.
Asimismo, el Complejo pone a disposición del CIAPC las instalaciones de
salón de usos múltiples, club house y otras que puedan ser útiles para la
concreción de eventos institucionales tales como reuniones sociales,
jornadas, congresos, reuniones de trabajo, etc.
Para conocer las instalaciones del Complejo Vacacional La Costa, ingresar a:
http://www.complejolacosta.com/
- Diciembre 2010 -
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