La adopción de esta tecnología en la Argentina acumuló un significativo beneficio económico para productores y consumidores.
"Es la primera vez el Instituto recibe una distinción de este calibre. Es un reconocimiento a un esfuerzo de años y, obviamente, es un incentivo muy fuerte para seguir trabajando", expresó Eugenio Cap –director del Instituto de Economía y Sociología (IES) del INTA– en referencia al premio a la trayectoria "Ing. Agr. José María Bustillo" entregado por la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV).
En el marco de la distinción –que se realizará hoy en la sede porteña de ese organismo a las 18– Cap disertará sobre el impacto económico de la adopción de la siembra directa (SD) en la Argentina. Con respecto a esto, indicó que "desde 1991 hasta 2008, la adopción de esta tecnología por los productores argentinos tuvo un impacto estimado en 44.360 millones de dólares".
Esta tecnología, que empezó a desarrollarse en la década del 60, con el impulso de instituciones públicas y privadas, hoy es utilizada en el 75% de la superficie cultivada en el país –alrededor de 22.300.000 hectáreas–.
"Se ha estudiado bastante el proceso, la historia, los protagonistas, las implicancias para la conservación del suelo, pero hasta ahora, no había un trabajo que le pusiera números al impacto económico de la siembra directa", expresó Cap, uno de los autores del estudio que cuantificó los beneficios de la innovación tecnológica para productores y consumidores.
En cuanto a los beneficios acumulados, Cap destacó aquellos generados por la combinación del incremento de producción y la reducción de costos directos, se estiman en más de 20 mil millones de dólares. Además, desde una perspectiva social, la adopción de la SD mejoró la situación de los consumidores de todo el mundo al aumentar su ingreso real –debido a la reducción de los precios en los alimentos–, estimada en más de 23 mil millones de dólares.
"Los beneficios para el consumidor se calcularon por razones de simplicidad, a partir de la reducción del precio internacional del maíz y de la soja que, normalmente, es transmitida a lo largo de las cadenas y se refleja –si no hay distorsiones serias en los mercados– en el precio final de los alimentos a nivel de consumidor", explicó Cap.
Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba
Una vuelta de rosca al monocultivo
Los cultivos de cobertura serían la clave para disminuir la degradación de los suelos y mantener la producción continua de soja.
Ensayos conducidos desde 2006 en lotes con más de veinte años de agricultura continua y varios años de monocultivo de soja, demostraron que incorporar diferentes especies invernales permite incrementar los rindes casi un 8% en granos de la oleaginosa.
"Se registraron incrementos de 315 kilogramos por hectárea en soja sembrada sobre vicia sativa", expresó Julia Capurro, del INTA Cañada de Gómez –Santa Fe–, para quien "en la soja sembrada sobre distintos cultivos de cobertura como avena sativa, vicia sativa y trigo, los rendimientos se mantuvieron estables en comparación con testigos".
Los cultivos de cobertura aumentan el aporte de carbono, disminuyen la pérdida de nitratos y permiten mantener elevadas tasas de infiltración del agua de lluvia. "Más cobertura disponible disminuye la amplitud térmica del suelo, lo que se traduce en menos pérdida de agua por evaporación", explicó la especialista.
Según Capurro, los resultados de biomasa aérea de los cultivos de cobertura y el rendimiento de grano de soja, tuvieron claramente un pronunciado efecto del año, caracterizado por las temperaturas medias y las lluvias registradas.
"Hoy por hoy, los sistemas productivos han evolucionado hacia el monocultivo en base a soja", dijo. En numerosos establecimientos agrícolas del Sur de Santa Fe, al igual que en otras áreas de la región pampeana, se practica el monocultivo de soja que "aporta residuos de cosecha escasos y poco perdurables", indicó Capurro.
Su adaptación a condiciones climáticas adversas y alta producción de forraje, lo convierten en el reemplazo ideal para el engorde del ganado en la época estival.
Sebastian Lagrange, técnico del área de Producción Animal del INTA Bordenave –Buenos Aires–, indicó que el resurgimiento del sorgo en la región semiárida pampeana se debe a su "capacidad para adaptarse a condiciones climáticas adversas: tolera mejor el déficit de humedad en el suelo –comparado con la mayoría de los cereales– y se adapta a necesidades hídricas mínimas (250 mm) durante su ciclo de crecimiento y desarrollo".
En la época estival, el sorgo forrajero se convierte en el "reemplazo ideal para el engorde del ganado, tanto en los tambos como en los campos de cría y engorde. Entre sus características se destaca la alta producción de forraje por hectárea, esto permite sostener una elevada carga animal durante los meses de verano", expresó Lagrange.
Con respecto a sustentabilidad, el especialista explicó que las raíces del cultivo colaboran en recuperar la estructura de los suelos debido a su aporte de materia orgánica. "Por esto, es considerado un cultivo ideal para iniciar sistemas de siembra directa y partícipe obligado en la rotación sobre todo tipo de suelo para mantener una buena fertilidad", señaló el especialista.
Sin embargo, existen algunas limitantes asociadas a la planta fresca que afectan los índices productivos –leche o carne–. "En pastoreos directos, sin el empleo de suplementación correctiva, las ganancias de peso difícilmente superen los 600 gramos diarios, mientras que en producción de leche no es fácil superar los 14-15 litros diarios", dijo Lagrange.
Los materiales que conjuguen una alta producción de materia seca con una alta proporción de grano serán los más adecuados para ensilar. "Aunque para su utilización como silo de planta entera es de suma importancia considerar el contenido de grano y la digestibilidad, ya que ambos definen la calidad nutritiva del silaje de sorgo", explicó.
La Argentina es un gran exportador de “agua virtual”. En granos, vende casi 46 mil millones de metros cúbicos de agua e importa 3.100 millones.
Si para producir una caja de manzanas se necesita un mínimo de 8 mil litros de agua, sería interesante “hacer notar al país comprador la cantidad de agua que ahorra y que puede direccionar a otras necesidades esenciales de su población”. Así lo expresó Enrique Sánchez, especialista en nutrición vegetal del INTA Alto Valle –Río Negro–, para quien “se debería sacar ventaja del agua virtual que se exporta”.
El concepto de “agua virtual” nació a principios de los ’90 y considera el consumo real de agua necesario para obtener un producto o servicio. “Aquellos países que dispongan de este recurso y lo sepan administrar, ciertamente serán las nuevas potencias en un futuro no muy lejano”, afirmó Sánchez.
La agricultura es el primer sector económico en cuanto al uso de agua y el intercambio de productos agrícolas constituye el elemento principal del comercio del agua virtual.
En el país existen más de 110 emprendimientos y el 85% utilizan el programa Cambio Rural. En Gardey, Tandil –Buenos Aires–, se realizó el Primer Encuentro.
En la zona que comprende el Centro Regional Buenos Aires Sur (CERBAS) del INTA el número de emprendimientos se incremento de manera considerable, desde 2004 a la fecha "pasamos de 1 grupo a 16 y ya hay otros 9 en formación", aseguró Julieta Colonnella, agente de proyecto rural.
Esta actividad, además de dar trabajo de manera directa a los 170 emprendedores beneficiarios del programa, hace que "500 familias de nuestra región estén integradas a esta actividad", explicó la profesional del INTA.
Del primer encuentro organizado por el CERBAS participaron más de 60 productores que en dos días trabajaron en talleres y consignas en los cuales abordaron diferentes aspectos de la actividad.
Juan Erreguerena –asistente regional de extensión– dijo que "este tipo de encuentros sirve para facilitar la integración de grupos de productores con actividades afines y consolidar los proyectos de oferta turística en las distintas regiones en las que se desenvuelven ya que se abordan temas como la calidad y complementariedad del servicio y la mejora de infraestructura".
A nivel nacional existen más de 110 grupos en funcionamiento que aglutinan a 1.000 emprendedores –productores agropecuarios, artesanos, prestadores de servicios como guías de turismo, transportistas, agencias de viaje, organizadores de eventos y granjas educativas, entre otros–.
Sostienen que el glifosato no
genera riesgos para la salud
Los más de 40 años de experiencia en investigación y enseñanza, su contribución en más de 350 publicaciones científicas y los numerosos reconocimientos académicos internacionales por sus investigaciones hacen del doctor Keith Solomon un referente mundial en pesticidas y evaluación de riesgo ambiental.
El actual director del centro de toxicología de la Universidad de Guelph en Canadá y profesor emérito de la Facultad de Ciencias Ambientales de la misma universidad sostiene que "en la comunidad científica internacional el glifosato no es motivo de discusión sobre su toxicidad, ni es un tema que genere preocupación por sus efectos en la salud humana y el ambiente".
En diálogo con LA NACION, agrega que es el herbicida más vendido del mundo "y también debe de ser el más estudiado. Desde los años setenta se lo viene investigando", señala en forma tajante. Solomon brindó dos conferencias en el país, en la Asociación Toxicológica Argentina y en la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental (Setac, según sus siglas en inglés), en las que el glifosato fue protagonista.