A despertar, colegas
Cuando descidimos instalar este foro de discusión teníamos la presunción de que íbamos a instalar un espacio democrático donde los colegas pudieran volcar sus inquietudes y problemas.
Despues de 2 meses de vigencia del mismo, sólo ha participado quien ésto escribe y el Pucho Astorga, aunque debo admitir que el Pucho me lleva por lo menos 500 metros de ventaja (onda Beijing ).
Espero que sólo sea por la falta de conocimiento de este espacio por parte de los colegas y no por fiaca o miedo a exponerse ¿no?.
Eduardo Zacchi
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Un aprendizaje… ¿para todos?
Luego de la tempestad, la calma. Y en ella la necesidad de analizar en profundidad los hechos y de allí aprender. Fueron más de cuatro meses en donde mucho se discutió.
Hemos leído y escuchado de todo. Infinidad de argumentos sobre las “retenciones móviles” y el voto del Vice-Presidente desde lo político a lo legal. En cada una de estas vertientes se encontraban argumentos a favor y en contra, pero hay una en particular que me preocupó mucho: la legal.
Mi formación en el campo de la biología me impide fundamentar con conocimientos en ese sentido, de forma tal que mi análisis surge tan sólo desde una lógica empírica y el abrevaje en la opinión de especialistas que argumentan de una manera unívoca en forma contraria al Gobierno en dos temas trascendentes: - atribuciones del Ejecutivo para fijar retenciones, y el voto contrario a la postura del Gobierno por parte del Vice-Presidente, en su condición de Presidente del Senado.
Con respecto al primer tema, desde el Gobierno se sostuvo en reiteradas oportunidades que está dentro de sus atribuciones el determinar alícuotas para los granos que se venden al exterior debido a que se trata de un “derecho de exportación” y no un impuesto.
Con respecto a lo segundo sostuvo el Gobierno que el Vice-Presidente debería haber votado como miembro del mismo y no en su condición de Presidente del Senado. Obviamente no puedo opinar sobre aspectos legales, no conozco y por lo tanto no soy hábil. Pero sí quiero referirme a la Constitución y su interpretación.
Algunos especialistas en lectura comprensiva sostienen que todo texto está sujeto a múltiples interpretaciones que dependen de factores tales como el conocimiento del lector acerca del tema, el bagaje cultural del lector para interpretarlo, entre otras cosas. ¿Pero qué ocurre cuando se trata nada más ni nada menos que de nuestra Constitución? ¿Qué sucede cuando destacados constitucionalistas consideran que ciertas atribuciones son del Congreso y desde el Gobierno se da otra interpretación? ¿O es tan fuerte la ideología que no les permite a estos últimos una lectura despojada que no cambie el verdadero sentido y los significados de nuestro documento insigne? Es allí en donde está mi preocupación. No es la primera vez que a la Constitución se la interpreta y no se la respeta, “se la maltrata”. Debe llegar el momento en que todos, absolutamente todos, la respetemos y que la habitualidad sea cumplir la ley, esto es lo que debemos “APRENDER”. A partir de allí podremos decir que una nueva nación se está gestando.
Cómo me gustaría ser protagonista de esos tiempos. ¿Lo llegaré a ver? Ojalá que sí. Como afirmé en otras oportunidades, me parece que una parte importante de la sociedad se encuentra en otro lugar distinto en el que estaba previo al conflicto campo-gobierno. Exigió que se activaran los mecanismos constitucionales para la resolución de un problema y sintió que su representación delegada en los congresales funcionó correctamente; en definitiva, exigió que se respetara la Constitución y lo logró. ESO NO ES POCA COSA.
Un abrazo
Pucho Astorga
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Las dos plazas: ¿Sirvieron de algo?
Dos plazas recuerdo con particular cariño, una en mi niñez y otra en mi adolescencia. La primera fue la “placita de ejercicio” cuyo verdadero nombre es Plaza Mitre. Era denominada así porque mi abuelo Máximo recibía allí a una importante cantidad de niños y los adiestraba en actividades deportivas.
La visión constante de los riocuartenses y la participación activa de muchos de ellos en esas prácticas fueron referenciándola de esa manera. La otra fue la querida plaza de “la vuelta del perro”, la Plaza Roca. Muchos de nosotros, en nuestra época de la adolescencia tuvimos esa hermosa rutina.
Seguramente en la familia de Uds. hay alguien que les puede dar detalles de esta maravillosa experiencia y en una de esas conoció a su esposa/o en las tardecitas de Río Cuarto dando la vuelta al perro. Cuál era el punto de unión de ambas plazas?: LA CONFRATERNIDAD. No había diferencias, todos nos confundíamos en un solo objetivo, el compartir. Esa fue la imagen que permaneció en mi retina toda mi vida.
Claro, Uds. se imaginaban que mi referencia en el título estaba vinculada a los dos escenarios del conflicto actual campo-gobierno, y que comenzaron el 25 de Mayo (Rosario y Salta), el 15 de Julio (Congreso y Palermo) y el 17 de Julio en Resistencia y en el viaje del Vice – Presidente de Buenos Aires a Mendoza. Sí, ésa es la intención, el analizar las disímiles convocatorias .Confieso que me embarga una enorme tristeza.
Cómo me hubiera gustado una sola plaza en donde todos estuviéramos festejando el comienzo de un país diferente: “la plaza de la confraternidad”. Y además, que la alegría de ver en pleno el funcionamiento de las Instituciones Representativas (Diputados y Senadores) y el resultado de la votación en Senadores que representa a mi juicio el sentir del país federal, se trasformara inmediatamente en un proyecto compartido de país. Esto es en mi parecer, una enorme esperanza hacia el futuro. Pero, mientras tanto, temo que se profundicen las diferencias. Advierto una situación compleja en las relaciones institucionales.
Tengo la impresión que no toda la clase política ha interpretado cabalmente lo ocurrido. En lo inmediato me parece que dos plazas con dos modelos de país se seguirán expresando: uno Unitario y otro Federal. No nos sirve. Definitivamente no nos sirve. Creo que desde ya debemos trabajar por una sola plaza, la de todos. No será tarea fácil. Observo que la intolerancia ha comenzado a instalarse entre nosotros. Por favor, discutamos estas cosas. Peronistas, Radicales, Socialistas, Liberales y todas las otras vertientes políticas y organizaciones no gubernamentales deberían empezar a trabajar en lograr acuerdos que luego se transformen en políticas de estado. Desde nuestra Asociación deberíamos sentarnos con otras organizaciones integrantes de la cadena de valor del sector agropecuario para la elaboración de propuestas de políticas sectoriales a nivel local, provincial y nacional. Tenemos mucho por hacer. Realicemos ese pleno ejercicio democrático de debatir. Tal vez este sea el anticuerpo a la intolerancia y el camino hacia un pacto Federal. ¿Lo lograremos? Ojala que sí. Nos lo merecemos.
Un abrazo.
Pucho Astorga
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Resolución 125, ¿y después qué?
Queridos Colegas:
Como les dije en mi participación anterior, voy a continuar utilizando este espacio como un lugar en donde pueda expresar ideas que promuevan y aporten al debate, en la necesidad de construir un país mejor.
Las utopías de juventud han dado espacio a la reflexión serena de la adultez, en el largo camino transitado muchos sueños colectivos han quedado truncos y dolores del pasado hoy tienen una vigencia lacerante e inexplicable. Mi generación: ¿no aprendió nada? ¿Tanto dolor acumulado, no se debe trasformar en amor? No se construye desde el agravio y las descalificaciones.
La frustración colectiva nos ha delegado la enorme responsabilidad y el desafío de construir el mejor futuro posible para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y ya no hay tiempo para dilaciones. Después de la Resolución 125, quede como quede, mucho hay por hacer. El conjunto de la sociedad está en un lugar distinto al que estaba anteriormente, aquí reside el principal efecto y las condiciones ideales para debatir.
Creo profundamente en que se debe buscar el consenso de todos para lograr acuerdos en puntos centrales que luego se transformen en políticas de Estado, que tengan estabilidad en el tiempo. Me parece que allí está la responsabilidad y el desafío de la clase dirigente. Acuerdos en: garantizar el acceso en cantidad y calidad a todos los alimentos para el conjunto de la sociedad, lograr calidad institucional, crear las condiciones para producir más y mejor para el mercado mundial, mejor educación y salud, modificar el esquema tributario, son parte de la tarea por venir. Eso sí: “basta de palabras sin contenido y de incoherencia entre el discurso y la acción”.
Hay que sumar gente a la discusión y estoy seguro que en el interior profundo están quienes deben tener un protagonismo activo en los tiempos por venir, nada más y nada menos que los descendientes de nuestros antepasados que vinieron a nuestra bendita tierra para construir un mundo mejor para sus hijos. Están dispuestos a hacerlo y así lo han demostrado.
La discusión inicial sobre las “retenciones móviles” puso en la superficie debates imprevistos: régimen de coparticipación, sistema tributario, distribución de la renta, política agropecuaria, etc., etc., etc., pero fundamentalmente estableció un lazo entre el conjunto de la sociedad y la producción nunca vistos. Esto es lo que más me ilusiona en pensar que podemos encontrar un espacio para la búsqueda de consensos.
La clase política deberá asumir el protagonismo necesario y estar en la estación justo cuando pase el tren. Ya sabemos lo que pasó cuando el tren se fue sin ellos. Desde nuestras organizaciones, como nuestra querida asociación, me parece que debemos articular el debate, me alegro nuevamente que se orienten en ese sentido.
Un fuerte abrazo y hasta la próxima comunicación, que será apenas termine esta.
Pucho Astorga.
Nota para la Comisión Directiva: Si están pensando en proponer en una reunión el cobrarme una cuota mayor por tener que aguantarme, “tienen mi voto afirmativo”.
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¡¡¡Ay las antinomias!!!
Los Montoneros – La Triple A , los zurdos – los fachos, el neoliberalismo – el estado omnipresente, los cabecitas negras de La Matanza – los chetos de Barrio Norte, los piquetes de la abundancia – los piquetes de la indigencia, los pools de siembra – las huertas comunitarias, lo blanco – lo negro, los buenos - los malos. Y en el medio, el conjunto de la sociedad, sin ubicarse claramente en ninguno de los lados en la conciencia que ni siquiera tiene la necesidad de categorizarse, tan sólo levantarse todos los días para ir a trabajar y poder darles a sus hijos lo mejor.
¿Por qué tanta necesidad de diferenciar y diferenciarse? La verdad es que este tipo de dicotomías nunca me gustó; creo que la sociedad en su conjunto está atravesada por grises, que hay tonalidades y que uno en particular es un poco de cada cosa: a veces bueno, a veces malo. Esencialmente perfectible y en la búsqueda permanente. Y desea que, en el promedio y en el ocaso de la vida, resulte ser mejor de lo que aspira. Tan simplemente de eso se trata.
¿Lo simplifico demasiado?, a lo mejor sí. Pero creo que cuando uno se para desde esa perspectiva para mirar al otro puede comprenderlo y a partir de allí empezar a buscar puntos en común que minimicen el conflicto. Por eso insisto tanto en el consenso como búsqueda colectiva.
Desde joven vi a nuestra sociedad atravesada por antinomias que nos han hecho mucho mal. La intolerancia y la soberbia abrevan en ellas. No soy mejor ni peor que nadie, simplemente diferente. Y en el respeto al distinto está la base para construir una sociedad mejor. Me parece que este es el concepto excluyente para comenzar a debatir sobre los grandes temas que nos convocan.
Ojalá que los tiempos de la sociedad nos permitan avanzar en ese sentido. No es un esfuerzo menor, pero estoy convencido que es imprescindible. En ese escenario me van a encontrar, con la mejor predisposición. Tengo mucho por aprender.
Un abrazo.
Pucho Astorga
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Momentos de enorme trascendencia
Estimados miembros de Comisión Directiva:
Me alegro por la implementación de este Foro; me parece que son momentos de enorme trascendencia para nuestro querido país, particularmente por nuestro rol en la cadena de valor de la producción y el impacto de las retenciones móviles como política agropecuaria del actual Gobierno Nacional.
Creo que desde este Foro se pueden discutir, entre otras cosas, ideas que contribuyan a esclarecer cómo afectan estas medidas a la sustentabilidad del proceso productivo. Todos los involucrados , desde la Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias a distintas organizaciones representativas, han manifestado con absoluta precisión los efectos negativos de la puesta en marcha de tal política. Sin embargo, se avanza en la Institucionalización de las mismas a través de su aprobación en la Legislatura Nacional. Es allí donde quiero centrar mi aporte a la discusión. ¿Es lícito? - Absolutamente - ¿es legal?, quién sino la Legislatura para avanzar en esos términos? ¿es democrático ? ¿ si no reconocemos a los representantes del pueblo, después qué?. ¿ES RAZONABLE? - NO - ABSOLUTAMENTE NO - y acá me permito afirmar: "SE TRATA DE LA DEMOCRACIA DE LOS NUMEROS. NO LA DEMOCRACIA DEL CONSENSO". Hay legalidad, no hay legitimidad.
Alguien alguna vez dijo que: " El éxito de la Democracia está en transformar la verdad relativa en verdad colectiva". Y yo que vengo de tantos dolores en nuestro querido país he concluído que es imprescindible la búsqueda de consensos para poder llevar adelante políticas sustentables. En definitiva, Políticas de Estado que persistan en el tiempo. ¿Tan complicado es? O es que el diferenciarnos es más importante que el comprendernos? Lejos estoy de ser el dueño de la verdad, en mi vida he cometido muchos errores y creo que eso me permitió crecer. Aún así todavía tengo mucho por aprender y además mucho para compartir en el disenso . Ojalá que este foro se transforme en un verdadero espacio para la discusión sobre ideas. Creo que su puesta en marcha trata de eso. Volviendo al origen, aquí está mi pensamiento. Me van a tener que aguantar, ahora que encontré un espacio de reflexión, Aquí me quedo. Y si no piensan como yo, bienvenidos, ¿ de eso se trata, no?.
Un fuerte abrazo y los felicito nuevamente ,
Pucho Astorga.
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Un lugar para expresarse
Felicitaciones. Al fin un lugar donde expresar democráticamente nuestras opiniones. Esperemos que sea usado por los colegas para volcar sus inquietudes en un marco de respeto y responsabilidad. Será muy importante además avisarle al Colegio de Ing. Agr. y al resto de las delegaciones la creación de este espacio de opinión porque, de haber estado funcionando antes, tal vez hubiera sido distinta la posición del Colegio respecto a los últimos acontecimientos (Editorial del Ing. Rang del mes de Marzo ppdo. en la revista del CIAPC). Insisto con el "tal vez", porque ya era conocida previamente la posición de la Asociación de Ing. Agrónomos del Sur de Córdoba y de la Delegación "F" solidarizándonos con la lucha del sector agropecuario, en contra de las retenciones móviles y a favor del diálogo y un país federal. Tampoco conozco la posición del resto de la delegaciones.
Demás está decir que adhiero a las posiciones de los Ings. Montaño, Romagnoli, Franciulli, Albera y Rivilli que se volcaron en la página de la AIASC.
Saludos
Ing. Agr. Eduardo Zacchi
M.P. 2104
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Editorial del Colegio de Ingenieros Agrónomos
Al momento de escribir esta editorial en nuestro país están ocurriendo una serie de acontecimientos vinculados al conflicto desatado entre “el campo” y el gobierno a partir del anuncio del aumento de las retenciones a las exportaciones de soja y girasol.
Como Colegio de Ingenieros Agrónomos hemos expresado nuestra posición frente a esta situación.
Decimos que apoyamos el reclamo de los pequeños y medianos productores, aquellos productores “genuinos” que hacen a la ruralidad de nuestro país. También entendemos que la intervención del Estado a través de mecanismos compensatorios pueden resultar un instrumento eficaz para sostener una producción diversificada y sostenible, social, económica y ambientalmente.
Mencionamos además que los productores “genuinos”, las cooperativas y las industrias nacionales agroalimentarias deberían estar sujetos a políticas diferenciadas respecto a los grandes grupos de inversión ligados al capital financiero representado por los pooles de siembra, fideicomisos, bancos privados y AFJP. Agregamos a esto que si bien las retenciones sirvieron para sostener la relación de cambio que ha permitido al país y a los productores salir de la profunda crisis en la que nos encontrábamos a principios de este decenio, hoy deberían pensarse como un esquema diferencial y progresivo que contemple la escala productiva de los productores.
Del mismo modo, es necesario discutir el destino del dinero proveniente de las retenciones; consideramos que este dinero debe servir para mejorar las condiciones de salud, educación e infraestructura del interior productivo y del interior más castigado, transformándose en motor del desarrollo de nuestro país.
Pero también debemos reconocer la etapa de bonanza económica para el sector agrario. Los precios de los granos históricamente han tenido variaciones cíclicas, no obstante el actual contexto internacional (que requiere de granos para alimentos y ahora además para biocombustible), parece predecir una tendencia sostenida a largo plazo que, creemos, indicaría un alza en términos absolutos. La riqueza generada es mucha. Sin embargo, hay varios segmentos de la cadena de valor que involucra este sector que se han concedido sin (aparentemente) demasiadas preocupaciones: la comercialización internacional, entregada mayoritariamente a empresas trasnacionales; el acopio interno, también entregado casi en totalidad, a los exportadores; los insumos, cuyos precios son controlados por acciones oligopólicas de empresas trasnacionales. Todo esto debería y podría ser evitado a través del trabajo conjunto entre el gobierno, los productores y los profesionales.
Tenemos la tierra y esa es nuestra gran fortaleza. Pero no controlamos la producción de semillas, ni agroquímicos, ni fertilizantes; no comercializamos los granos ni le damos valor agregado, y esa es nuestra gran debilidad. Por ello señalábamos que nos parece imposible pensar un país que se cimiente en una dicotomía campo-industria. En este sentido el Ing. Martínez, Presidente del INTI, decía que hay una fortaleza pendiente en el sector que es la tecnología. Tecnología social que permita a los productores volver a trabajar sus campos en forma directa; tecnología comercial, que posibilite que las cooperativas participen en la exportación; tecnología industrial, para disponer de máquinas e insumos bajo el control de empresas locales. Si estos temas estuviesen resueltos, quizá el debate de hoy sería innecesario.
Por otro lado y como análisis que afecta directamente a los trabajadores del campo, sean o no profesionales, queremos manifestar que en estos años de crecimiento del sector agropecuario, los trabajadores rurales y los profesionales del campo hemos quedado relegados en lo que respecta a la distribución de la riqueza generada. Por ello instamos a que esta cuestión sea parte de la discusión y el análisis de todos los actores involucrados en la cadena agroalimentaria. Hay que reconocer que gran parte del crecimiento del sector agropecuario se debe al esfuerzo y al conocimiento que aportan los profesionales del agro y los trabajadores rurales.
Por último, no queríamos dejar pasar este momento para hacer referencia, con preocupación, a las reiteradas conductas de algunos sectores frente a sucesos de esta magnitud. Ha quedado en evidencia que este es un conflicto de naturaleza político y que se relaciona con el proyecto de modelo de país que se piensa. Quienes continúan bregando por intereses que nada tienen que ver con un interés nacional (políticos oportunistas, algunos medios de comunicación masivos, “espontáneas” cadenas de mensajes, determinadas fracciones sociales, etc…) utilizaron estos acontecimientos para lanzar consignas golpistas, pretendiendo fracturar a la sociedad, intentando volver al país de la patria financiera, al país de unos pocos, un país exclusivamente vinculado a las trasnacionales agroexportadoras.
Estamos convencidos que es posible, tal como lo expresamos en el lema de nuestro IV Congreso de Ingenieros Agrónomos, un país para todos, y en este sentido la producción agropecuaria debe responder a una política de soberanía alimentaria y ser soporte del desarrollo tecnológico e industrial del país.
Ing.Agr. Sergio Rang
PRESIDENTE CIAPC
(Publicada en la revista del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Pcia. De Cordoba, marzo 2008)
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Respuesta a nota editorial
Córdoba, 28 de mayo de 2008
Ing. Agr. Sergio Rang
Presidente
Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba
Estimado colega:
Nos permitimos por la presente disentir con el contenido del artículo editorial que usted firma en la última publicación de la revista del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba, en mi nombre y en el de mis socios, todos ingenieros agrónomos matriculados en nuestro querido Colegio.
En primera instancia resulta importante hacer una corrección de carácter semántico. El editorial, por definición del diccionario de la Real Academia Española, es el artículo de fondo no firmado que contiene la opinión de un medio. Como usted ha firmado el artículo titulado como editorial, bueno sería aclararles a los lectores si éste contiene realmente la opinión del medio –y por carácter transitivo, la del Colegio– o es la suya personal, en cuyo caso sugiero reemplazar el título.
Paralelamente, resultaría de suma importancia para todos los colegas colegiados que usted manifieste en forma concreta y fehaciente si esta opinión es compartida por la mesa directiva o no. Eso con el fin de que los colegas puedan tomar debida nota y verifiquen si sus representantes realmente los representan.
Pasando al contenido del artículo en cuestión, me atrevo a hacer algunas reflexiones respecto del verdadero rol que nuestro Colegio cumple en la práctica, y el verdadero compromiso que asume para con sus colegiados y la sociedad en general.
En los primeros párrafos del mencionado artículo editorial, toma usted, estimado colega, un claro compromiso con una parte de los productores agropecuarios argentinos, haciendo una arbitraria división, que es una de las principales motivaciones de esta respuesta.
¿Quién dice que hay productores agropecuarios genuinos –y por contrapartida, otros que no los son–? ¿Cuál es la condición que es necesario cumplir para ser considerado “genuino” y, a posteriori,contar con el aval de los ingenieros agrónomos cordobeses? ¿Cómo puede el Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba avalar las retenciones como un instrumento “eficaz” para sostener una producción diversificada y sostenible, cuando miles de productores agropecuarios argentinos han iniciado, como consecuencia de su aplicación, un movimiento que seguramente la historia registrará como un hito del federalismo argentino? Finalmente, cuando el país agropecuario entero reniega de las distintas variantes con las cuales la administración nacional pretende esconder los verdaderos objetivos de las retenciones –aumentar la recaudación para imponer su voluntad a cualquier costo–, el Colegio de Ingenieros Agrónomos cordobés avala su aplicación diferencial.
A esta altura de la lectura, se dirá que quien escribe es uno de los inventores y administrador del primer fondo de inversión agrícola cordobés, y que junto a sus socios tienen un claro interés por defender “su propia quintita”. Si avalar ese pensamiento le permitirá al colega continuar con la lectura, estoy decidido a hacerlo. Tenemos un claro e inocultable interés por defender este tipo de producción y sus efectos sobre nuestra querida profesión.
Con el fin de redondear la idea, podría decir que en términos generales, la agricultura es el principal empleador de los ingenieros agrónomos cordobeses, y que la agricultura realizada por organizaciones como la que tenemos el gusto y honor de dirigir, es a la vez uno de los puntales de la inclusión de los técnicos en la actividad, junto con muchas otras como las cooperativas, las agronomías y los contratistas rurales.
Demonizar a los pooles de siembra, a los fondos de inversión agrícola y a las grandes empresas agrícolas es un acto de ignorancia –sin ánimo de ofender–. Imaginar que hay una lucha entre pequeños y grandes productores demuestra claramente que en la Facultad de Agronomía se olvidaron de incluir la materia Sociología dentro del programa de estudios, y que algunos colegas se aprovechan de esta distracción para “llevar agua a su propia bebida”.
Como sé que acabamos de pisar varios “callos al mismo tiempo”, nos detendremos a explicar dichas afirmaciones, fundamentándonos en 15 años de experiencia.
Los grandes grupos agrícolas NO compiten con los pequeños agricultores, fundamentalmente porque necesitan unidades de gran tamaño para obtener rentabilidad, por disminución del costo unitario –no daremos aquí una cátedra de Economía Rural–. Tampoco desplazan a los dueños de la tierra por la fuerza, ni pagan precios “de barata” por los arrendamientos; por el contrario, toman en arrendamiento propiedades que sus dueños ya no pueden atender por distintas razones. A saber: porque se murieron; porque se murieron y sus hijos no conocen el negocio, o sus hijos –varios– no se ponen de acuerdo, o el tamaño que queda después de dividir es menor a una unidad económica, o porque “las cuñadas no se hablan”... Sólo basta revisar nuestro archivo de contratos –y el de varias organizaciones similares– para confirmar lo dicho.
Tampoco son los grandes grupos los que desplazan a los “productores genuinos”; algunos se tuvieron que ir por falta de políticas agropecuarias que los protejan, fundamentalmente que protejan el PRECIO de sus productos de la tierra y con ello garanticen la rentabilidad de sus pequeñas explotaciones rurales. Claramente es el Estado el responsable de generar dichas políticas –con radicales, peronistas o kirchneristas a la cabeza– y no los privados, independientemente del tamaño que tengan.
De manera paradójica, muchos de estos pequeños productores cuyas explotaciones se convirtieron en inviables, se reconvirtieron transformándose en contratistas rurales –principalmente los que tenían ganas de trabajar– y hoy manejan otro tipo de explotación familiar mucho más rentable. De la mano de los grandes grupos, muchos de ellos se tecnificaron, se capitalizaron, capacitaron y crecieron, convirtiéndose en el principal soporte de este tipo de “agricultura industrial” –como algunos gustan llamarla–, ya que sin ellos sería imposible llevarla a cabo. Cada pueblo de nuestra provincia tiene una colección de contratistas que pueden compartir su experiencia con quien esté dispuesto a escuchar.
Estamos plenamente convencidos de que los por usted llamados “productores agropecuarios genuinos” son un grupo de personas que no se encuentran enfrentadas con los grandes grupos por la supervivencia, sino que se encuentran enfrentadas con la persistente falta de políticas agropecuarias, de la cual no es ajena la actual administración nacional, a la cual usted defiende en forma parcial –vale aclararlo–.
Finalmente, si bien es cierto que los grandes agricultores pueden pagar arrendamientos más caros –por menor pretensión de rentabilidad–, son los productores vecinos quienes por lo general terminan pagando mayores precios, por los menores costos que tiene atender esos campos “alambre de por medio”. En cualquiera de los dos casos, los ÚNICOS beneficiados son los propietarios de los campos, importantes actores del boom económico de las regiones agrícolas de nuestra provincia.
Que nosotros tengamos noticias, ni los pooles ni los fondos agrícolas se han comido a ningún chico crudo, y sí dan trabajo a cientos de colegas, a los cuales no escuchamos quejarse.
Volviendo al rol de nuestro Colegio, si la agricultura es, en términos generales, nuestro principal empleador, nuestro mensaje público no debería reflejar divisiones inexistentes, fruto de utopías ideologizadas, sino por el contrario, de decidido apoyo a un movimiento que incluye a todos los habitantes del interior del país, que de una u otra manera viven del campo.
También debería nuestro mensaje incluir un irrestricto apoyo –por ser gestores casi únicos de él– a la monumental revolución tecnológica que la agricultura nacional generó en los últimos diez años.
Sin lugar a dudas, los ingenieros agrónomos somos parte de esta protesta, no la vemos desde afuera como para opinar indirectamente, como sí podría hacer el Colegio de Odontólogos o el de Fisioterapeutas...
Volviendo a sus –nuestras– afirmaciones incluidas en el artículo editorial de nuestra revista, en el párrafo dedicado a la comercialización internacional de los granos, parece olvidar –o desconocer– que hay grandes actores de ese mercado –ACA, AFA y AGD– cuyos capitales son puramente nacionales, y son los productores los que deciden libremente a quién vender, aunque para el último caso haya muchos reproches por hacer a su propietario, el senador nacional Roberto Urquía. La opción incluye a una de las entidades cooperativas más representativas del campo argentino, hoy sentada en la vereda de enfrente –CONINAGRO mediante– del gobierno nacional.
Cita usted, estimado colega –lamentablemente, según nuestra humilde opinión– una nota escrita por el Ing. Enrique Martínez, presidente del INTI, como ejemplo de lo que podría ser un país agrícola proyectado por ingenieros civiles. En primer término lo invito a visitar los distintos foros en donde se publicó dicha nota, la cual fue denostada por infinidad de colegas que SÍ saben hacer los números de la agricultura y no se dejan engañar por un ingeniero –no agrónomo– cuyos zapatos jamás se bajaron de las alfombras de las cómodas oficinas porteñas –igual que sus rodillas, acostumbradas a rendir pleitesía a los actuales reyes de la Argentina–.
Tome usted, estimado presidente, el padrón de nuestro Colegio de Ingenieros Agrónomos y elija al azar. Descubrirá que cualquier matriculado cordobés puede en pocos minutos hacer añicos los politizados argumentos del Ing. Martínez, presidente del INTI –Instituto Nacional de Tecnología INDUSTRIAL, por si alguien no lo notó–.
Para terminar, el penúltimo párrafo de su –nuestro– artículo editorial, hace una lectura antojadiza de la protesta agropecuaria, mucho más cercana al razonamiento del popular dirigente piquetero Luis D´Elía que a la de una organización colegiada de profesionales del campo. Nadie puede creer que haya hoy en la Argentina ni el menor atisbo de intereses golpistas en la protesta de los productores agropecuarios. No sabríamos qué contestar si un productor en lucha nos muestra el editorial de nuestra revista y nos pide explicaciones. Por esto es que preferimos que las explicaciones las diera usted en su carácter de presidente de nuestro Colegio.
No nos sentiríamos satisfechos si no incluimos en este comentario una autocrítica por la falta de participación que hemos tenido en las actividades de nuestro Colegio. No obstante, el hecho de no haber participado, más allá de mantener nuestra matrícula al día, no nos exime del compromiso de manifestar públicamente que NO coincidimos con los conceptos vertidos en el artículo editorial de nuestra revista. Sería muy bueno saber si los cientos de colegas que participan activamente de las protestas comparten los términos con que se expresó nuestro presidente, en nuestra revista.
Para comenzar a redactar la lista por la negativa, creo que claramente nos pueden anotar con el número uno.
Respetuosamente
Ing. Agr. Daniel A. Rivilli
MP 1106
PD: Solicitamos a usted que haga extensiva esta nota al resto de los colegas colegiados a través de la revista del Colegio y su página de Internet.
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Un país para todos & un Colegio para TODOS
Estimado Presidente:
Quienes suscribimos esta nota, detenidamente hemos e leído la editorial por usted rubricada en el último número de la Revista Institucional de CIAPC. Días atrás, leímos también un comunicado en el cual se fija la posición del Colegio, en el denominado “conflicto agropecuario”.
Como en ambos casos, mayoritariamente, disentimos con el contenido (sobre todo el ideológico) de la posición (del Colegio??, del Presidente??, del Consejo Directivo del Colegio??) que en el mensaje se transmite, y porque consideramos que cuando la crítica es bienintencionada engrandece, es que decidimos escribirle estas líneas a los fines de colaborar con la pluralidad, y fijar otra posición que por lo menos (creemos) debería ser tenida en cuenta.
Ya nomás, en el primer párrafo de dicha editorial, no comulgamos del todo con lo de “productores genuinos”. En el mismo se habla del reclamo de los pequeños y medianos productores. ¿Los grandes no son productores? ¿El sólo hecho de ser grandes los descalifica para ser apoyados? ¿Qué significa ser pequeño, mediano o grande? A nuestro criterio eso de discriminar...., y categorizar..., genera problemas sobre todo en las líneas de corte entre categorías, aparte de considerar que “productor genuino”, es el que produce, y en nuestro cotidiano quehacer nos toca trabajar con todo tipo de productores que creo merecen ser defendidos (todos) de la injusticia de la resolución (R 125/08) que promueve el esquema de Retenciones Móviles para Productos Primarios y otras medidas imprudentes e inconsultas que perjudican a todos los productores. Al final en ese mismo párrafo dice: “la intervención del Estado a través de mecanismos compensatorios pueden resultar un instrumento eficaz para sostener una producción....”. Aquí, si hubiese usted usado el potencial podrían (en vez de pueden), estaríamos más o menos de acuerdo. Pero tal como está puesto, no podemos menos que soltar una risotada y agregar: con este gobierno, que dirige al Estado, que esta dando preocupantes señales de corrupción, no es de esperar que sea eficaz en algo redistributivo; sino, por el contrario es mucho más fácil considerar lo opuesto. Como ejemplo de lo expresado, Ud., como presidente de la entidad y suponiendo que está en contacto permanente con todos los actores del sector, puede ser “fiel testigo” de la “eficacia” con que nuestro gobierno ha manejado el esquema de retenciones y compensaciones. Nos imaginamos que Ud. conoce al detalle lo conforme que se sienten los productores lecheros, ganaderos, porcinos y trigueros por la “eficacia” con que el estado redistribuye las compensaciones a dichas producciones.
En el párrafo siguiente, (vuelve a mencionar lo de “genuino”) y solicita “políticas diferenciadas” para con los más pequeños y nacionales. En este punto nos parece que si es malo discriminar entre sectores por medio de retenciones, es doblemente malo discriminar, ahora intrasectorialmente, a los ya discriminados. Por esto mismo disentimos parcialmente con lo de “pensarse a las retenciones como un esquema diferencial y progresivo de acuerdo a la escala de los productores”. Las complicaciones y falta de predisposición para instrumentar y llevar a cabo las compensaciones, así como la falta de confianza en el gobierno nacional y en las personas encargadas de subir o bajar el pulgar para decidir las compensaciones, hacen extremadamente dificultoso utilizar las retenciones como elemento redistributivo dentro del sector. El reciente aumento de las retenciones al agro es una muestra del sistema medieval en el que vive la Argentina: el grueso de la población trabaja como esclavos para que quienes se sientan en las sillas del Estado disfruten de un buen pasar y aumenten los fondos de sus cuentas bancarias. Más abajo, habla de la “bonanza económica para el sector agrario”. Lo que haría falta agregarle a esto, es: antes del 11-M, o después..?? Este centralismo imperante no solo pretende quedarse con la renta del campo, sino con el ingreso de este sector; tenga renta o no (como creo que sucederá, y lamentablemente, los primeros en perderla serán los más chicos). Frases más adelante, menciona “...concesiones de la cadena de valor a la comercialización internacional, entregada mayoritariamente a empresas transnacionales”. El modelo vigente no debe ser tan malo, aunque seguramente puede ser mejorado, ya que en los últimos 15 años pasamos de 30 mill. de ton. producidas a casi 90 en la última campaña. O sea, con estos actores la producción ha crecido, es un modelo perfectible, pero por ahora, funciona. Si lo toqueteamos mucho (como a este Gobierno le gusta hacer), no se bien el resultado, pero...será seguramente a riesgo de una gran incertidumbre. Por otra parte, nadie como éste gobierno ha favorecido tanto la concentración y los negocios de las grandes compañías multinacionales. Basta mencionar la última propuesta para el trigo, la cual se basaba en que todo el trigo lo compren unos pocos exportadores (¿oligopolio?) para que éstos luego le vendan a los molinos. Ni hablar de los subsidios que reciben un puñado de empresas “amigas” (como Sancor, La Serenísima, Aceitera General Deheza ó Molinos por sólo mencionar algunas), abonadas a la primera fila de sillas en el salón Blanco de la Casa de Gobierno y entusiastas aplaudidores de las lecciones que nuestra presidente magistralmente nos dicta desde el atril.
En el párrafo que le sigue, pone dichos del Presidente del INTI (Ingº Martínez) en el que expresa: “...disponer de tecnología social que permita a los productores volver a trabajar sus tierras en forma directa”. Para refutar esto, nada mejor que pensar en las escalas. Conocemos varios colegas que trabajan gerenciando a distintos productores (tamberos en general) que alquilan no ya sus campos, sino potreros; tratando de buscar escalas donde el capital y la tecnología tengan un mejor grado de participación que la que ellos solos no podrían asignarle. Hay que tratar y propender a que el costo de producción por unidad sea menor que el precio que se paga por esta. Es a nuestro criterio una nueva forma de asociativismo. Esto también es un pool de siembra. ¿Habrá que castigar (vía retenciones diferenciales) a estos pooles? Más adelante el mismo Ingº Martínez habla de “...disponer de tecnología comercial que posibiliten que las Cooperativas participen en la Exportación”. Evidentemente, no sabe de la Existencia de ACA (Asoc. de Cooperativas Argentinas) y A.F.A. (Agricultores Federados Argentinos) aunque si es el mismo Martínez (Enrique?) que estuvo en el Instituto de fomento Cooperativo, debe conocerlo, y... se le olvidó.
En el mismo párrafo se habla de “no darles valor agregado a los granos”. Concepto viejo si los hay. Pensar que una semilla de soja no tiene valor agregado es cuanto menos irrespetuoso, además de arcaico ¿Cómo se sentirán los colegas (además de otras profesiones como biólogos moleculares, fisiólogos, químicos, etc.) que trabajan en mejoramiento genético de maíz, girasol, soja, trigo, etc? ¿Y la gente que trabaja en fertilizantes y agroquímicos? ¿Y los fabricantes de maquinaria agrícola, con cuyo productos se siembra, fertiliza, pulveriza y cosecha éste “yuyito”? ¿Qué pensarán de esto los colegas que trabajan en instituciones oficiales como INTA, Universidades, etc. acerca de las opiniones del Colegio que dice representarlos sobre su trabajo? Si hay algo que no agrega valor a la producción son estos desatinadas medidas tomadas por el gobierno
En el párrafo siguiente habla de que “…los trabajadores rurales y los profesionales hemos quedados relegado en lo que respecta a la distribución de la riqueza generada…” Desconozco otra profesión con el nivel de ocupación que tenemos en la nuestra, así como las remuneraciones percibidas. Cuando se habla de distribuir el ingreso por justicia y dignidad, se comete un error de concepto. No tiene más dignidad aquél que vive de la dádiva del Estado, sino que, por el contrario, se lo degrada dado que tiene que vivir mendigando a los punteros y funcionarios de turno algunos pesos para sobrevivir. La redistribución vía el Estado no dignifica, sino que denigra, envilece y esclaviza a la gente. El tema es que quienes se autoproclaman dueños de la benevolencia, en rigor suelen esconder un objetivo nada benevolente, que no es otro que el de concentrar el poder económico en sus manos para que todos dependan de él. Eso no es ni justicia, ni solidaridad, ni benevolencia. Eso es esclavitud. Acá y en cualquier parte del mundo.
Si vamos al penúltimo..., allí se menciona: “...hubieron quienes utilizaron estos acontecimientos para lanzar consignas golpistas, pretendiendo fracturar a la sociedad...” No vemos que esto haya sido tan así. Se instalaron en el país cerca de 400 asambleas populares, donde democráticamente se debatió y se reclamó; suplantando al debate y reclamo que debieron hacer los elegidos representantes del pueblo, que brillaron por su ausencia, sumisión y abyección al Poder Central. Y lo del cacerolazo en Plaza de Mayo, es del más puro y rancio oficialismo (Anibalfernandismo) decir que no fue espontaneo. Que hayan habido unos (pocos) hoy llamados desde las filas oficiales “gorilas-golpistas”, no le quita la espontaneidad al acto. Está claro que se ha transformado en un conflicto político, ¿qué otra cosa podría ser? Puesto que se trata de evitar que el gobierno continúe esquilmando hasta el último centavo a las provincias, concentrando la totalidad de los recursos en la billetera del gobierno central, para luego utilizarlos con el único fin de mantenerse en el poder.
Por todo esto nos hubiese gustado que desde el Colegio, se fijara una posición más firme en cuanto a la defensa del justo reclamo del sector agropecuario, A esto lo manifestamos porque notamos que una gran proporción de los Ingenieros Agrónomos, vivimos del campo en forma directa o indirecta, y es a él a quien nos debemos; y a nadie más. Por estos días hemos recibido innumerable cantidad de notas y e-mails, con la posición de muchísimas entidades y asociaciones vinculadas con el agro, y en ninguna pudimos notar la tibieza y poca defensa del sector del cual vivimos, como en la que salió desde el Colegio. También nos hubiera parecido oportuno que se dijera que la solución a todo este problema se da aumentando la producción y la productividad: en leche llegar a los 15 mil mill de litros, carne exportar 2 mill toneladas, granos pasar los 100 millones de ton. etc. El mundo así lo demanda; y a esa demanda deberíamos dar respuesta.
Si esta Editorial, hubiera salido en el boletín de difusión de algún Centro de Estudiantes de alguna facultad, o de alguna federación Universitaria, o de algún seudo-boletín oficial como es el diario Página 12, vaya y pase, lo discutiríamos un poco; pero..., viniendo de un organismo Colegiado, tener que soportar tanta carga ideológica sin ir al meollo del asunto, nos parece un error.
Como ve, Presidente, no nos gustó mucho “su” Editorial, que, debería haber sido la editorial de “todos” los Ingenieros Agrónomos. Y por ser parte de ese todos, y por no estar de acuerdo con la mayoría de los conceptos vertidos en ella (como muchísimos colegas más con los que hemos hablado y recibirán electrónicamente esta nota), es que nos animamos a escribirle estas líneas. Como representantes de los Ingenieros Agrónomos “genuinos” (esto es una humorada y esperamos no se enoje por ello) pedimos que de persistir el conflicto gobierno-agro, se revise la posición que en la Editorial se fija. Decimos esto porque hemos visto a innumerables colegas “piqueteando” (nuevo verbo) junto a los productores agropecuarios, y en algunos casos hasta coordinando el accionar de algunos de los denominados autoconvocados. Ojalá que Dios, que supo ser argentino, aunque se nacionalizó australiano hace unos 70 años, se apiade de un país al que le entregó todo y no le devolvió nada”.
Esperamos que por el contenido de esta nota no se ofenda nadie, ni herir susceptibilidades. No sería el objetivo que buscábamos. Esto debe ser tomado solamente como lo que es: una opinión distinta, bastante distinta..., pero les aseguramos que no es solo nuestra, y eso es, fundamentalmente, lo que nos movió a escribirles.
Vaya entonces un respetuoso saludo de nuestra parte.
Tomás García Montaño Germán Alberto Romagnoli
MP 0934 – Delegación Ca MP 0750 – Delegación H
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Rafael Carlos Franciulli Mauricio Albera
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